Los números de la temporada 2025-2026 hablan por sí solos: 242.086 cruceristas bajaron a tierra uruguaya. Montevideo se llevó la parte del león con el 78,5% de los desembarcos, mientras que Punta del Este captó el 21,5% restante. Pero las similitudes terminan ahí, porque los perfiles de cada puerto son un mundo aparte.
En la capital, el pasajero tipo llevaba acento argentino (37,5% del total), seguido por el estadounidense (22,9%) y el brasileño (20%). En la península, en cambio, la historia se invierte: predominó la bandera de Brasil (38,6%), con los norteamericanos (22%) y los argentinos (18,5%) completando el podio.
¿El desembolso total? Cerca de 13 millones de dólares. De ese pastel, los brasileños se comieron el pedazo más grande (28%), aunque norteamericanos (25,7%) y argentinos (25,3%) estuvieron muy pegados. En definitiva, esta zafra demuestra que el turismo de cruceros no es un mero accesorio veraniego, sino un motor de peso para la economía local.
Uruguay se ha consolidado como un destino de crucero cada vez más fuerte en el Río de la Plata y el Atlántico Sur. La temporada 2025/2026 cerró con 132 embarcaciones, 242.086 cruceristas y un gasto turístico de unos 13 millones de dólares, así que hay bastante para contar.
Montevideo, la puerta de entrada por donde desembarca la gran mayoría de los pasajeros —casi ocho de cada diez arribos se concentran en la capital—, y además funciona como puerto de «recambio» (embarque/desembarque de pasajeros) para líneas como MSC y Costa.
Atractivos típicos para el turista de un día: la Ciudad Vieja con su arquitectura de principios de siglo XX, el Mercado del Puerto para comer asado y frutos de mar, la Rambla (una de las costaneras continuas más largas del mundo), el Palacio Salvo, y barrios como Pocitos o Punta Carretas para quien quiere una vista más residencial y moderna.
Punta del Este, el glamuroso balneario recibe menos escalas pero apunta a un perfil de turista distinto: playas, la icónica escultura «La Mano» en Playa Brava, Casapueblo (la casa-museo de Carlos Páez Vilaró en Punta Ballena), y la zona gastronómica y de compras de Punta del Este y José Ignacio. Es el destino «de lujo» del circuito, y muchas navieras están apostando fuerte ahí: este año la temporada arrancó simbólicamente con el crucero Celebrity Equinox, que prevé cinco escalas en Punta del Este y diez en Montevideo.
Colonia del Sacramento (aunque no siempre entra en itinerarios de crucero oceánico) es más bien frecuente en cruceros fluviales/de río que conectan Buenos Aires con Montevideo, pero vale la pena mencionarlo: ciudad Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, con su casco histórico portugués-español y calles de piedra.