El reloj político uruguayo marcó dos agujas en direcciones opuestas esta semana que pasó. En un extremo de la ciudad, el presidente Yamandú Orsi se plantaba frente a los micrófonos para justificar el descuento de US$ 25.000 que una automotora le otorgó en la compra de una camioneta Hyundai, días antes de asumir el cargo.
En el otro extremo, sin saberlo, los integrantes del Directorio del Partido Nacional abrían una sesión extraordinaria para hablar de agua y saneamiento. La misma hora. Dos agendas que no se cruzaron. Y ese desencuentro, según confesarían después en privado, resume el estado de la oposición uruguaya. El contraste no pasó desapercibido entre los propios dirigentes blancos.
“Se podría haber agregado [el tema de la camioneta] como un asunto a tratar. A veces estamos con agendas diferentes”, relató al semanario Búsqueda un integrante del directorio que prefirió mantener reserva de su nombre. Otro dirigente blanco agregó que quizás no “calibraron” bien el alcance del episodio, que comenzó a circular el lunes 25 con un primer informe en el programa Así nos va, de Radio Carve.
La falta de respuesta orgánica no es un hecho aislado. Apenas días antes, dos consultoras de opinión pública presentaron informes que daban cuenta de una caída notoria en la aprobación de la gestión de Orsi. En aquel momento ocurrió exactamente lo mismo que ahora: impulsos individuales de dirigentes opositores, declaraciones dispersas en distintos medios y chicanas en redes sociales.
La pregunta que surge es inevitable: ¿Existe una estrategia común de la oposición para hacer caudal político del temporal que atraviesa el gobierno? La respuesta, según los propios protagonistas, es no.
Desde el mismo directorio nacionalista dijeron, en anonimato, que “por ahora” no está previsto tratar el asunto de la camioneta. El directorio se reunirá el próximo lunes 1º de junio con un solo tema en el orden del día: la gestión de la Administración de Servicios de Salud del Estado.
Por el lado colorado, el senador Andrés Ojeda, secretario general del Partido Colorado, se limitó a decir que están “siguiendo” el episodio. Sin más precisiones.
Dentro de la propia coalición republicana hay voces que minimizan la relevancia del caso. Un integrante del directorio blanco comentó al citado semanario que todo este asunto le resulta “muy menor”.
“Capaz alguien quiere hacer algo con esto, a mí me parece innecesario e intrascendente”, dijo. Legisladores de alto perfil ni siquiera se pronunciaron tras el informe periodístico inicial.
Sin embargo, en la red social X el tono es muy distinto. Allí aparecen dirigentes que encienden las alarmas y revelan la fractura interna de miradas.
El senador blanco Sebastián da Silva publicó: “El episodio de la camioneta del presidente y sus explicaciones son éticamente muy reprochables. No basta subirse al pedestal moral que nos tienen acostumbrados los frentistas. Hay que reaccionar acorde a la autopercepción. Nadie puede recibir prebendas de esas características de una empresa con RUPE (Registro Único de Proveedor del Estado) siendo presidente electo”.
En otra publicación, Da Silva ironizó: “Les dejamos una Ferrari y la cambiaron por una Hyundai con descuento. Son datos y hay que darlos”.
Por su parte, el diputado colorado Felipe Schipani hizo un pedido de informes a Presidencia de la República para saber quién tomó la decisión de utilizar un vehículo de la marca Hyundai —la misma marca que la camioneta en cuestión— para la ceremonia de asunción. Estos son impulsos aislados. No hay coordinación.
Mientras la oposición luce desarticulada, el oficialismo ha encontrado una herramienta para dejar al desnudo esa ineficacia: las encuestas. En la noche del miércoles 27 de mayo, varios integrantes del gobierno comenzaron a difundir entre periodistas un estudio de la empresa Factum.
La conclusión es contundente: un 46% de la población desaprueba la actuación de la oposición durante esta administración.
La camioneta de Orsi y el descuento de US$25.000 han dado agregado ruido al debate político….