El 28 de abril de 2026, el expresidente de Uruguay, Luis Lacalle Pou, realizó un pedido público para acelerar una infraestructura portuaria en su territorio que permita a Paraguay alcanzar el océano Atlántico. Durante una charla en Santa Rita, departamento de Alto Paraná (Paraguay), el exmandatario vinculó su solicitud al décimo aniversario de una alianza comercial entre la firma local Sul América Insumos Agrícolas y la compañía uruguaya Proquimir.
“No me voy a morir sin ver realmente que Paraguay tenga una salida al mar en Uruguay. Yo soy un convencido de que tenemos que avanzar en eso”, declaró Lacalle Pou ante los asistentes al encuentro. El político subrayó que existen capitales privados en proceso de materializar sus desembolsos y que se están evaluando ubicaciones donde edificar un eventual puerto paraguayo en suelo uruguayo.
“ya hay empresarios que están haciendo sus inversiones”, afirmó el exmandatario, quien añadió que reconoce que Paraguay dispone de otras alternativas logísticas. No obstante, remarcó que la disposición geográfica de la región convierte a Uruguay en el punto de acceso marítimo natural para la nación sin litoral.
Lacalle Pou sostuvo que, aunque los paraguayos cuentan con distintas rutas de salida, “si uno ve el mapa de la región, Uruguay naturalmente debería ser la salida al mar de Paraguay, y eso dejaría a los paraguayos con una tranquilidad enorme”. Las declaraciones del expresidente uruguayo retoman un expediente que comenzó a gestionarse en 2022, durante la administración de Mario Abdo Benítez (2018-2023). En aquel momento, el entonces jefe de Estado paraguayo promovió exploraciones para establecer una presencia con “soberanía” en una franja costera uruguaya.
Sin hacer menciones al plan de su predecesor —cuyos avances no fueron informados públicamente—, el actual presidente paraguayo, Santiago Peña, endorsó el llamado de Lacalle Pou. “Uruguay es ciertamente nuestra salida al mar”, expresó Peña en el mismo evento, sin proporcionar precisiones adicionales sobre el alcance de la iniciativa.
Las ventas externas de Paraguay entre enero y diciembre de 2025 alcanzaron los 16.720,3 millones de dólares, lo que representa un incremento del 5,8% respecto al acumulado de 2024, de acuerdo con un informe de comercio exterior del Banco Central del país sudamericano. Dicho flujo comercial se dirige a 148 destinos internacionales.
Para concretar estas transacciones, la Hidrovía Paraguay-Paraná constituye un eje neurálgico. Este canal fluvial se extiende por más de 3.400 kilómetros y conecta los territorios de Brasil, Bolivia, Paraguay, Argentina y Uruguay, brindando a Paraguay una ruta navegable hacia el Atlántico sin necesidad de costa propia.
La condición de Paraguay como país mediterráneo (sin litoral marítimo) responde a una secuencia de procesos históricos. Durante la colonia española, la creación del Virreinato del Río de la Plata en 1776 organizó a Paraguay como una provincia interior, articulada comercialmente por los ríos Paraná y Paraguay hacia el estuario del Plata, sin acceso directo al océano.
Al declarar su independencia en 1811, la nueva república aplicó el principio de uti possidetis iuris, heredando los límites administrativos coloniales. Sus vecinos —Argentina al sur y sureste, Brasil al este y norte— ya controlaban las franjas litorales, por lo que Paraguay no obtuvo ninguna costa.
El conflicto bélico de 1864-1870, en el que Paraguay enfrentó a Argentina, Brasil y Uruguay bajo el liderazgo de Francisco Solano López, resultó en una derrota catastrófica. Paraguay perdió aproximadamente 140.000 km² de territorio: Brasil anexó parte del Mato Grosso y sectores de la cuenca del Paraná; Argentina incorporó Misiones y una porción del Chaco.
Si bien ninguno de los territorios sustraídos brindaba salida al mar, el resultado de la guerra consolidó un cerco geográfico y redujo drásticamente la población paraguaya, erosionando su capacidad de negociación fronteriza en las décadas posteriores.
Entre 1932 y 1935, Paraguay disputó con Bolivia el Chaco Boreal. Bolivia buscaba obtener un acceso al río Paraguay para llegar al Atlántico, tras haber perdido su propio litoral frente a Chile en 1884. Paraguay resultó victorioso y retuvo la mayor parte del Chaco, pero esta ganancia territorial tampoco le otorgó una costa marina.
En la actualidad, Paraguay compensa su mediterraneidad mediante tratados internacionales que garantizan la navegación por los ríos Paraguay y Paraná. Hace uso de puertos fluviales como el de Nueva Palmira (Uruguay) bajo acuerdos regionales, y se acoge al Acuerdo de Transporte Fluvial de la Hidrovía Paraná-Paraguay, mecanismo que le permite transitar hacia el océano sin poseer una salida soberana directa.