La Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) dio a conocer las cifras del Monitor Educativo de Inicial y Primaria correspondientes al ciclo 2025. El documento reúne datos de cobertura, asistencia, tamaño de los grupos y tasas de repetición en todo el país. Durante ese año, el sistema público atendió a 304.806 niños: 230.401 correspondieron a la primaria común, 68.401 a la educación inicial y 6.004 a la modalidad de educación especial. La matrícula estatal representó el 81,5 % del total de estudiantes; el 18,5 % restante asistió a establecimientos privados.
Uno de los ejes del informe fue el comportamiento de la asistencia a clase. El promedio de días efectivamente concurridos en primaria se situó en 157,1, un valor superior a los 155,6 días registrados en 2024. En educación inicial la mejora también quedó reflejada: el promedio pasó de 140,6 días en 2024 a 144,8 en 2025. La tasa de asistencia en primaria alcanzó el 86,3 %, por encima del 84,4 % del año anterior, y en inicial trepó al 79,3 %, frente al 76 % de 2024.
El presidente de la ANEP, Pablo Caggiani, vinculó esos incrementos con una hoja de ruta trazada por la actual administración. Esa planificación incluyó una estrategia de revinculación con abordaje personalizado de los alumnos que registraban ausencias reiteradas. “Van más porque en las escuelas se trabaja el tema, se habla con las familias, se generan actividades, se pregunta por qué no está y se los va a buscar”, afirmó. Agregó que se jerarquizó el valor de la asistencia no solo para los aprendizajes, sino también para la socialización y la protección de derechos.
El reporte precisó que el alza en los días de clase se produjo de manera simultánea en los dos niveles educativos. Las direcciones escolares activaron protocolos de seguimiento que combinaron el contacto directo con los hogares y la generación de propuestas pedagógicas atractivas. El objetivo explícito fue interrumpir secuencias de inasistencia antes de que se consolidaran como abandono parcial. Los números de 2025 mostraron que ese dispositivo logró torcer los indicadores de manera consistente.
En forma paralela, el Monitor Educativo expuso un descenso de la matrícula pública por quinto año consecutivo. Entre 2020 y 2025 se dejaron de atender 37.476 estudiantes, lo que significó una contracción del 10,9 %. El propio documento atribuye esa reducción a la menor cantidad de nacimientos contabilizada en Uruguay desde 2016. La caída demográfica se tradujo en una base menor de niños en edad escolar y, por consiguiente, en aulas con menos integrantes.
La cantidad media de alumnos por grupo en primaria descendió por cuarto año seguido hasta situarse en 20,6 estudiantes. En educación inicial el indicador llegó a 17,7 niños, la marca más baja desde que se llevan registros. El informe también dio cuenta de una disminución en la cantidad de grupos numerosos, aquellos con 30 o más integrantes, un dato que se alinea con la evolución de la pirámide poblacional.
Caggiani observó que el achicamiento de la matrícula debe leerse como una oportunidad para ampliar las escuelas con extensión del tiempo pedagógico. Sostuvo, además, que la reducción en el número de alumnos por clase abre márgenes para implementar un acompañamiento más individualizado. De este modo, la administración busca transformar una restricción demográfica en una condición favorable para la enseñanza.
El capítulo sobre repetición mostró una tasa global del 1,8 % en primaria común, 0,2 puntos porcentuales por debajo de la de 2024. La normativa de evaluación vigente desde 2023 fijó la no repetición en primero, tercero y quinto año, lo que explica los guarismos nulos en esos grados. En segundo año la repetición disminuyó, mientras que en cuarto y sexto se mantuvo estable, sin registrar variaciones significativas respecto del ciclo inmediato anterior.
La directora general de Educación Inicial y Primaria, Gabriela Salsamendi, anunció que en 2026 entrará en vigor una modificación del régimen de repetición. Cada alumno podrá repetir un máximo de dos veces durante toda la escolaridad primaria: una en el primer ciclo (primero o segundo año) y otra en el segundo ciclo (de tercero a sexto año). La jerarca explicó que la repetición será el último recurso tras haber agotado herramientas de apoyo durante el año lectivo.
Salsamendi remarcó que la meta es ofrecer un acompañamiento personalizado y sostenido a quienes enfrenten dificultades. “Creemos que el docente que trabaja todos los días con el niño y quienes articulan como profesionales, habiendo habilitado todas las herramientas desde abril, podrán tomar la mejor decisión”, precisó. La habilitación anticipada de esos instrumentos apunta a que la retención no sea una medida burocrática sino una decisión fundada en el seguimiento continuo de cada trayectoria.
Los datos publicados por ANEP mostraron un sistema con dos movimientos simultáneos: una recuperación parcial de la presencia diaria en las aulas y una base de escolares cada vez más acotada. Las autoridades atribuyeron el primer fenómeno a la aplicación de un dispositivo de revinculación que fue ajustado centro por centro. La segunda tendencia, en cambio, fue presentada como un dato estructural, vinculado a la caída de la natalidad y no a una fuga de estudiantes hacia el sector privado.
El Monitor Educativo 2025 no incluyó proyecciones ni escenarios futuros. Se limitó a exponer las mediciones correspondientes a ese año y a contrastarlas con las de 2024. La presentación estuvo a cargo de las máximas autoridades del organismo, que respondieron preguntas sobre la implementación de los cambios en el régimen de repetición y la estrategia de acompañamiento.