La Dirección Nacional de Aduanas (DNA) decidió aplazar hasta el 1° de junio de 2026 la entrada en vigor de una disposición que condicionaba la exoneración del IVA en las compras por internet provenientes de Estados Unidos al registro presencial de las plataformas y empresas vendedoras. La medida original debía comenzar a aplicarse el 1° de mayo de este año y había sido interpretada por el sector de couriers como un obstáculo que dejaba el beneficio fiscal en un terreno meramente formal.
Esa exigencia implicaba que cada factura comercial de los envíos postales internacionales desde territorio estadounidense fuera emitida por un proveedor inscripto de manera física ante la Aduana en Montevideo. El docente e investigador de la Escuela de Negocios de la Universidad de Montevideo (IEEM), Leonardo Veiga, había detallado el alcance de la norma. “No alcanza con que el paquete venga de Estados Unidos para acceder a la exoneración”, afirmó, y agregó que “el emisor de cada factura comercial del envío debe estar registrado. Y si uno no lo está, la exoneración no aplica”.
La lectura del académico describió un mecanismo que volvía impracticable la preferencia tributaria pensada para las compras web transfronterizas. “Convierte una preferencia que existe en el papel en una preferencia de acceso difícil en la práctica. Formalmente se mantiene. Operativamente, se restringe”, manifestó Veiga. El planteo puso en alerta a los operadores logísticos que tramitan a diario miles de paquetes bajo el régimen de envíos postales.
La Cámara Uruguaya de Couriers (CUC) había expresado el lunes su “profunda preocupación” ante los “cambios constantes” en la aplicación de la normativa aduanera. Durante el fin de semana previo al 1° de mayo, los doce couriers que integran la gremial resolvieron suspender los vuelos con paquetes hasta nuevo aviso, como señal de rechazo a una carga administrativa que consideraron incompatible con la operativa real del comercio electrónico.
La gremial advirtió que la situación “no solo afecta al sector, sino que impacta directamente en miles de uruguayos que organizan sus compras, comparan precios y planifican su economía en función de este beneficio”. La medida ponía en entredicho la exención del IVA —denominada de manera coloquial “Impuesto Temu”— para los envíos procedentes de Estados Unidos, uno de los orígenes más frecuentes de las adquisiciones en línea.
En ese contexto, la DNA emitió un comunicado el martes en el que oficializó tanto la postergación como una revisión parcial de la exigencia original. El texto señala que el organismo “resolvió prorrogar hasta el 1º de junio de 2026, la fecha de exigencia del cumplimiento de las disposiciones para el tratamiento de la exoneración del IVA en envíos postales internacionales y crear un grupo de trabajo con la Cámara Uruguaya de Couriers (CUC) para evaluar la evolución del registro y posibles medidas adicionales de facilitación”.
En lugar de mantener la obligación de que los vendedores estadounidenses se hicieran presentes en Montevideo para completar el trámite, la Aduana anunció que “registrará de oficio las 10 principales empresas en la que ciudadanos uruguayos realizan compras internacionales, mediante el uso del régimen de envíos postales internacionales”. Esas diez firmas, de acuerdo con los datos que maneja el organismo, “representan en promedio, un 20% del total de compras realizadas a empresas de Estados Unidos”.
La DNA añadió que todavía resta incorporar al sistema formal a un 30% de los proveedores habituales de ese país, un conjunto que equivale aproximadamente a un 3% del total de envíos postales internacionales que ingresan al territorio aduanero. La modulación de la exigencia busca atenuar la fricción que los couriers habían calificado como una barrera administrativa difícil de sortear.
El conflicto dejó expuesto un desencaje entre el diseño normativo y la dinámica del comercio electrónico, en el que las plataformas globales gestionan ventas de manera remota y automatizada. La imposición de un registro presencial para emisores de factura en el exterior fue interpretada por el sector como una traba que vaciaba de sentido práctico la exoneración consagrada en la norma.
De forma paralela, la DNA buscó dimensionar el peso relativo de los paquetes originados en Estados Unidos dentro del total de envíos que fiscaliza. La comunicación oficial indica que “es importante destacar que la cantidad de envíos postales internacionales que promediamente provienen desde territorio de Estados Unidos representan el 12% del total”. La cifra fue utilizada para restar dramatismo a la disputa y sugerir que el cambio no compromete la mayor parte del flujo diario.
Acerca de la suspensión de vuelos declarada por los couriers, la Aduana se limitó a presentar datos de la jornada en curso. “Como dato informativo es importante señalar que en los vuelos que arriban hoy al Aeropuerto Internacional de Carrasco, se ha declarado una cantidad total de 7.997 de envíos postales internacionales. Esta cifra habla de una operativa y cifras totalmente normales, si se tiene en cuenta que el número promedio es de 8.000 envíos diarios”, detalló el comunicado.
La decisión de prorrogar la exigencia y avanzar hacia un esquema de empadronamiento automático quedó acompañada por la creación de un grupo de trabajo con la CUC. Ese espacio tendrá la función de monitorear la evolución de los registros y de analizar otras medidas de facilitación, según el texto difundido por la DNA. Mientras tanto, las tiendas más utilizadas por los compradores uruguayos pasarán a integrar el registro sin que medie gestión presencial alguna.