Racing es campeón del Apertura uruguayo y lo festejó en plena ruta, a bordo del micro

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— Racing Club de Mvdeo. (@RacingClubUru) April 27, 2026 [//twitter.com/RacingClubUru/status/2048559155972047014?ref_src=twsrc%5Etfw]

Racing de Montevideo es campeón del Torneo Apertura 2026. Y lo es con toda la justicia que da una campaña extraordinaria, la mejor en sus más de cien años de historia. La Escuelita de Sayago lo logró de la forma más épica posible: lejos de casa, en Melo, con el corazón apretado y el oído atento a lo que pasaba en el Centenario.

El sábado por la noche, el equipo de Cristian Chambian cumplió su parte en el Estadio Ubilla. En un partido áspero, con viento cruzado que hizo casi imposible manejar el balón durante buena parte del primer tiempo, Racing tuvo la paciencia que exige el buen fútbol. No brilló, no goleó, no avasalló. Pero resolvió.

A los 42 minutos, cuando el 0-0 amenazaba con irse al descanso, llegó el golpe de categoría: tras un lateral que cayó en la puerta del área, Guillermo Cotugno capturó el balón y soltó un derechazo de aire que, con un leve desvío en Sebastián Assis, se coló por encima del arquero Pedro González. Un golazo que volvió a demostrar por qué el cervecero es el equipo más eficiente del campeonato.

En el complemento, Cerro Largo intentó reaccionar, pero jamás inquietó a Federico Varese. Racing se replegó con orden, administró los tiempos con inteligencia y nunca puso en riesgo una ventaja que siempre se sintió sólida. Nueve victorias en trece fechas. Una línea defensiva que funciona como un muro. Un equipo que sabe exactamente lo que tiene que hacer en cada momento del partido.

Con los tres puntos en el bolsillo y el micro ya camino a Montevideo, los jugadores de Racing todavía dependían de un resultado ajeno. Necesitaban que Peñarol no ganara su partido ante Wanderers en el Centenario. Y los bohemios hicieron su trabajo.

Facundo Labandeira anotó el único gol del partido a los 58 minutos, con un remate bajo y esquinado que no pudo atajar Washington Aguerre. El aurinegro, errático en ataque y con demasiadas bajas, no tuvo respuestas.

Cuando la noticia llegó al interior del bus, el plantel explotó. Abrazos, gritos, lágrimas, cánticos que rebotaron contra las ventanas. La vuelta olímpica fue ahí, en plena carretera, a la altura de ningún lugar en particular y al mismo tiempo en el lugar más significativo posible para esos jugadores. Algunos bajaron al asfalto. Otros lloraron sin disimulo. Todos festejaron como quien no puede creer que algo que tanto costó finalmente llegó.

Racing termina el Apertura con 30 puntos, siete de ventaja sobre Peñarol y Deportivo Maldonado, que comparten el segundo lugar con 23. A falta de dos fechas, nadie puede alcanzarlo. El título es matemático, es histórico y es completamente merecido.

Para un club fundado en 1919 que jamás había ganado un título de primera división, este Apertura 2026 es mucho más que tres letras en la copa. Es la confirmación de que Chambian construyó algo diferente en Sayago: un grupo que cree, que compite y que no le teme a los viajes largos ni a las canchas difíciles.

La Escuelita es campeón. Y lo festejó como ningún otro equipo en la historia del fútbol uruguayo: a mitad de camino entre Melo y Montevideo, con el motor del bus todavía caliente y la copa ya en el alma.

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