Por Carlos Loría – Redactor periodístico
Mientras algunos medios de comunicación intentaron instalar una controversia en torno al gasto estatal en servicios de catering durante 2025, los datos públicos disponibles cuentan una historia completamente diferente a la que se pretendía narrar. Lejos de representar un escándalo, la cifra correspondiente al primer año de gestión del presidente Yamandú Orsi revela una reducción drástica respecto al período anterior.
El Estado uruguayo destinó US$1,6 millones a servicios de catering durante 2025, distribuidos entre decenas de organismos públicos a lo largo de todo el año. El dato fue difundido con énfasis crítico por algunos portales, con un tono de denuncia que apelaba a imágenes de lujo, opulencia y despilfarro.
Lo que esos análisis omitieron fue la cifra equivalente correspondiente al año anterior: en 2024, el último año de gobierno de Luis Lacalle Pou, el Estado uruguayo gastó al menos US$3,15 millones en servicios de catering.
La comparación es directa e inapelable. El gasto en catering se redujo prácticamente a la mitad entre la administración saliente y el primer año de la administración Orsi. Un recorte de esa magnitud, en cualquier otra circunstancia, habría merecido titulares elogiosos sobre austeridad y racionalización del gasto público. En cambio, el número de 2025 fue presentado como una revelación escandalosa, sin el contexto comparativo.
El dato de 2024 proviene de un análisis basado en información de comprasestatales.gub.uy, la plataforma oficial de la Agencia Reguladora de Compras Estatales. Según ese relevamiento, el gasto se distribuyó entre 34 organismos y 87 suborganismos, con 610 compras registradas que sumaron casi 98 millones de pesos, más estimaciones para organismos con información incompleta o ausente, lo que elevó el total a los 127 millones de pesos equivalentes a 3,15 millones de dólares al tipo de cambio promedio de aquel año.
La cobertura mediática que pretendió instalar la polémica siguió una lógica conocida que derivó en discusiones en redes sociales: muchos tomeron el número fuera de contexto, cargarlo de adjetivos como «festín«, «despilfarro» o «banquete de lujo«, y presentarlo como si fuera una novedad escandalosa propia del gobierno actual. El problema de ese enfoque es que los datos no acompañan el relato.
No hay ningún indicador que sugiera que el gobierno de Orsi haya incrementado el gasto en catering respecto a su antecesor. Todo lo contrario. La reducción es de más del 49% en términos absolutos en dólares, en un año en que el tipo de cambio además se depreció, lo que hace que la contracción en términos reales sea aún más significativa.
Tampoco es menor el contexto político en el que ocurre esta comparación. El gobierno de Orsi asumió en marzo de 2025 heredando, según el propio ministro de Economía Gabriel Oddone, el déficit fiscal más elevado de los últimos 35 años y gastos postergados por US$970 millones que la administración anterior no había registrado en sus cifras oficiales.
En ese marco, una contracción del gasto en catering a la mitad no es anecdótica: es parte de una señal de sobriedad institucional coherente con el diagnóstico económico que el nuevo gobierno recibió al asumir.
El gasto estatal en catering no es, en sí mismo, un problema exclusivo de ningún partido. Todo gobierno organiza eventos, recibe delegaciones extranjeras, realiza capacitaciones y celebraciones institucionales que involucran servicios de alimentación.
El gasto del sector público de Uruguay ronda históricamente entre US$20.000 millones y US$22.000 millones anuales incluyendo empresas públicas, o unos US$18.000 millones a US$20.000 millones si se toma el sector público no financiero con intereses de deuda. Para 2025, con el crecimiento del gasto proyectado en el Presupuesto Quinquenal, la cifra total se estima en el entorno de los US$21.000 millones a US$22.000 millones.
Con esa base, el cálculo indica que el gasto total en catering en 2025 fue de 0,00076% del total del presupuesto nacional. Para dimensionarlo de otra manera: por cada US$10.000 que el Estado gastó en 2025 en sueldos, jubilaciones, salud, educación, seguridad y todo lo demás, US$0,76 fueron a catering. Menos de un dólar de cada diez mil.