Cuál es el salario mínimo en Uruguay en abril y cuál es su ranking en Latinoamérica

El salario mínimo es el piso legal por debajo del cual ningún empleador puede remunerar a un trabajador en relación de dependencia. Su fijación responde a un conjunto de variables económicas —inflación, productividad, crecimiento del PIB— y se establece mediante decreto ejecutivo, negociación tripartita o ambos mecanismos combinados.

En América Latina, donde la informalidad laboral y la desigualdad de ingresos constituyen problemas estructurales, este instrumento opera como referencia para millones de trabajadores que de otro modo quedarían fuera de cualquier marco de protección. Según la Organización Internacional del Trabajo, el salario mínimo no solo fija un piso de subsistencia sino que también incide en la reducción de la pobreza, la brecha salarial entre géneros y la cohesión social de cada país.

Uruguay ocupa el segundo lugar del ranking regional de salarios mínimos, con un valor de $24.572 pesos uruguayos mensuales desde el 1° de enero de 2026, equivalentes a unos 606 dólares. A partir del 1° de julio, un segundo ajuste del 3,3% elevará ese piso a $25.383 pesos, con lo que el incremento anual acumulado llegará al 7,54%.

La directora nacional de Trabajo, Marcela Barrios, señaló que el contexto de baja inflación convierte este ajuste en «un salto cualitativo en relación a lo que fue el último aumento del salario mínimo, que rondó el 6% con una inflación más elevada». El dato ubica al país muy por encima de sus vecinos directos, Brasil y Argentina, y solo por detrás de Costa Rica en toda la región.

Costa Rica encabeza la tabla latinoamericana con un salario mínimo de entre 725 y 751 dólares mensuales, sostenido en parte por la estabilidad del colón, que ha preservado el poder adquisitivo de los trabajadores costarricenses a lo largo de los últimos años. Sin embargo, ese monto convive con uno de los costos de vida más elevados de Centroamérica, lo que relativiza su ventaja comparativa en términos de consumo real.

Panamá ocupa el tercer puesto con un promedio de 636,80 dólares mensuales. A diferencia de la mayoría de los países de la región, el país aplica un esquema con más de 50 tasas diferenciadas por sector, tamaño de empresa y región geográfica. El ajuste consensuado en diciembre de 2025 entre el gobierno, empleadores y trabajadores estableció incrementos de entre 10 y 15 dólares según la actividad, y beneficia a más de 400 mil trabajadores formales.

Chile cierra el grupo de los cuatro primeros con un salario mínimo equivalente a unos 600 dólares, tras un incremento del 1,9% que llevó el monto a CLP$539.000. El ajuste porcentual es el más contenido entre los líderes del ranking, aunque el valor en dólares mantiene al país en la élite salarial latinoamericana.

Le siguen Ecuador con 482 dólares y Guatemala con 466,5 dólares, dos economías que en 2026 alcanzaron acuerdos tripartitos para fijar sus respectivos pisos.

México registra uno de los movimientos más significativos del período. Con un aumento del 13%, el salario mínimo general trepó a MXN$9.582 mensuales, equivalentes a unos 533 dólares, lo que consolida al país como el de mayor crecimiento nominal entre las grandes economías.

Bolivia también presenta una variación llamativa: el incremento del 20% llevó el mínimo a BOB$3.300, aunque la coexistencia de tipos de cambio oficial y paralelo genera distorsiones en la comparación en dólares, con valores que oscilan entre 283 y 341 dólares según la cotización de referencia utilizada.

Colombia se sitúa en torno a los 446 dólares para 2026, mientras Perú mantiene sin cambios su Remuneración Mínima Vital en S/1.130, equivalente a entre 330 y 335 dólares. Nicaragua ajustó a US$241 con un alza del 4%; El Salvador aplicó un incremento del 12% con montos diferenciados por sector que van desde 272 dólares en actividades agropecuarias hasta cerca de 409 dólares en comercio e industria.

República Dominicana autorizó un aumento del 20% para 2026 con un esquema escalonado: las microempresas pagarán unos 267 dólares y las grandes empresas alrededor de 470 dólares.

Cuba mantiene su salario mínimo en CUP$2.100, equivalentes a unos 87 dólares al tipo de cambio oficial, aunque en el mercado informal ese valor se reduce a menos de 5 dólares. Según datos del Food Monitor Program, los cubanos «requieren al menos tres salarios medios para cubrir una canasta básica».

Venezuela permanece en el último lugar del ranking con apenas 130,06 bolívares mensuales, equivalentes a US$0,51, cifra que no incluye el paquete de bonos gubernamentales que completa el ingreso real de los trabajadores.

Brasil, pese a ser la mayor economía de América Latina, registra uno de los salarios mínimos más bajos entre las economías de mayor tamaño: R$1.621 mensuales, equivalentes a US$294,5 desde el 1° de enero de 2026, con un ajuste del 6,79%.

El Departamento Intersindical de Estadísticas y Estudios Socioeconómicos precisó que «para cubrir las necesidades básicas de un hogar de cuatro personas, en el país se requieren R$7.067,18″, unos 1.290 dólares, más de cuatro veces el valor del salario mínimo vigente.

Argentina cerró el cuadro vecinal con un Salario Mínimo Vital y Móvil de ARS$341.000 desde enero de 2026, equivalentes a US$233, tras un incremento del 1,85%, el más bajo entre las grandes economías de la región. La OCDE proyectó una inflación del 41,7% para el país en 2025, lo que erosiona el valor real de ese piso salarial.

Uruguay supera en dólares a ambos países limítrofes con una diferencia superior al doble en cada caso, una brecha que el ajuste de julio de 2026 profundizará aún más.

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