Educación en América Latina: Uruguay se ubica entre los tres sistemas más sólidos de la región

En un contexto regional donde la crisis educativa se profundiza, Uruguay, Chile y Costa Rica se posicionan como los países con los sistemas de educación pública más sólidos de América Latina, de acuerdo con el ranking de Años de Escolaridad Ajustados por Aprendizaje (LAYS, por sus siglas en inglés), una métrica elaborada por el Banco Mundial que combina la cantidad de años de escolaridad con la calidad de los aprendizajes.

El indicador LAYS, que forma parte del Índice de Capital Humano del organismo internacional, representa un avance metodológico significativo frente a las mediciones tradicionales. A diferencia de los rankings que solo contabilizan los años que un estudiante permanece en el sistema, el LAYS ajusta esa cifra según el rendimiento académico real, lo que permite una comparación más precisa del capital humano que cada país está formando.

En el desglose de la medición, Chile se posiciona como el líder regional en rendimiento académico. Los resultados de la prueba PISA 2022, uno de los insumos utilizados para calcular el LAYS, confirman esta tendencia: el país trasandino obtuvo 412 puntos en matemática, el puntaje más alto de la región, seguido por Uruguay con 409 puntos. Sin embargo, el liderazgo chileno en pruebas estandarizadas no opaca el desempeño uruguayo en otros frentes.

Uruguay, por su parte, destaca de manera particular en los componentes de equidad y cobertura. El sistema educativo nacional ha logrado avances significativos en la universalización del acceso a la educación primaria y secundaria, una base que, según los expertos, es fundamental para construir aprendizajes de calidad.

No obstante, los desafíos persisten. El propio Banco Mundial señala que, pese a estos avances, el 42% de los niños uruguayos de 10 años no logra leer ni comprender un texto simple, una cifra que ilustra la brecha que aún existe entre el acceso a las aulas y la calidad de los aprendizajes. Este fenómeno, conocido como «pobreza de aprendizajes», afecta de manera desproporcionada a los estudiantes de los sectores más vulnerables y constituye uno de los principales retos estructurales del sistema educativo uruguayo.

Costa Rica completa el trío de países que, según el ranking LAYS, logran un equilibrio más virtuoso entre cobertura y calidad. Su inclusión en este grupo de élite regional se sustenta en una larga tradición de inversión pública en educación y en un sistema que, al igual que el uruguayo, ha priorizado históricamente el acceso universal como política de Estado.

El desempeño de Uruguay, Chile y Costa Rica contrasta con el panorama general de América Latina y el Caribe. Según el Banco Mundial, la región enfrenta la mayor crisis educativa de su historia. Antes de la pandemia de COVID-19, el 52% de los niños ya se veía afectado por la pobreza de aprendizajes, una cifra que podría haber escalado a más del 70% debido al cierre prolongado de las escuelas y a la brecha digital.

En este contexto, Uruguay ha dado pasos concretos para abordar sus propios desafíos. En 2022, el Banco Mundial aprobó un préstamo de 40 millones de dólares para fortalecer la calidad y equidad de la educación pública uruguaya. El proyecto, que beneficia a unos 665.000 estudiantes y 50.000 docentes, se centra en la implementación de un nuevo currículo basado en competencias, la formación docente y la mejora de la infraestructura escolar, con especial foco en los sectores más vulnerables.

Las autoridades educativas uruguayas han identificado tres desafíos estructurales prioritarios: mejorar la asistencia a clases —un problema que se agravó tras la pandemia—, expandir las propuestas de tiempo completo y tiempo extendido, y reducir las desigualdades en los aprendizajes.

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