El proyecto de ley para prohibir la venta y expendio de bebidas energizantes a menores de 18 años, impulsado por la diputada nacionalista María Fajardo durante la legislatura anterior, retoma impulso en el Parlamento tras recibir respaldo del oficialismo en la última sesión de la Comisión de Salud Pública y Asistencia Social de la Cámara de Diputados.
La iniciativa sostiene que «si bien la cultura popular adjudica a estas bebidas un valor ‘energético’ lejos está ese extremo de reflejar la realidad. Los ingredientes de las bebidas energizantes, como la cafeína, son drogas estimulantes del sistema nervioso central que aumentan el estado de alerta y disminuyen la sensación de fatiga física y mental, de manera similar a como operan las anfetaminas».
En la sesión de la comisión, Fajardo señaló que «mi idea no es poner al gobierno en un aprieto; esto lo tengo recontra claro. Sin embargo, es claro que debemos hacer algo, no sé si por el camino de este proyecto, mejorándolo, cambiándolo o de otra forma». La diputada también planteó que existe «mucha plata en juego» y recordó que cuando presentó el proyecto en el período pasado «apareció inmediatamente» personal de una reconocida marca de estas bebidas «a buscarnos para hablar».
Fajardo completó su intervención subrayando la falta de información entre los adultos sobre los riesgos asociados al consumo de energizantes: «Con todo respeto le digo a todo el mundo que hay que meterse en este tema para conocerlo, y hay que estudiarlo porque no llega a la gente. Ni los padres saben que no está bueno beber esto ni que se mezcle con alcohol. Según las encuestas es alevoso cómo los jóvenes están consumiendo estos productos».
El diputado frenteamplista Luis Gallo expresó su compromiso con el análisis de la propuesta y reconoció los condicionamientos que suelen acompañar este tipo de debates legislativos: «El compromiso de que vamos a ponerle el ojo y estudiarlo bien va a estar». Gallo señaló conocer «los lobbies y la presión que ejercen cuando uno modifica estructuras económicas muy importantes» y advirtió que, dado que la diputada había mencionado que la contactaron desde una empresa, «sabía de qué hablaba, y a nosotros también nos van a llamar».
Gallo también delimitó el rol que le corresponde al Poder Legislativo en esta materia: «Me parece que es un tema de suma importancia y depende de nosotros, del Poder Legislativo, dar un pasito. Esto no depende del Poder Ejecutivo ni de la Junta Nacional de Drogas, porque cuando se prohíbe algo tiene que ser mediante la ley, y las leyes se hacen acá».
La diputada de Identidad Soberana, Nicolle Salle, sumó su posición al debate y afirmó: «Todos acá consideramos que es muy importante tomar medidas al respecto. De hecho, para mí es un horror ya el consumo de refrescos en los jóvenes y en los niños, así que imaginen cómo considero esto. Además, veo la liviandad con que toma en cuenta este tema, que en los grupos de jóvenes está totalmente normalizado».
El diputado frenteamplista Federico Preve se pronunció a favor del proyecto y describió el problema como «uno de los más importantes problemas de salud pública que tenemos hoy en la población», vinculado a «una adicción que no está percibida por la sociedad», en referencia a sustancias como la cafeína y la taurina. Preve puntualizó que «al día de hoy el consumo es alevoso, porque no hay percepción de riesgo por parte de nadie».
Preve también detalló los efectos clínicos que asocia al consumo de estas bebidas: «El consumo de este producto genera arritmias frecuentes y crisis de ansiedad; además, desencadena crisis epilépticas, trastornos de atención, hiperactividad, síndrome de abstinencia, y un mayor índice de intoxicación etílica porque, obviamente, la fase de alcoholización lleva a la depresión del sistema nervioso, y esto estimula y hace que se tome más cantidad de alcohol».
El diputado del Partido Nacional, Andrés Grezzi, también respaldó la necesidad de avanzar en el tema: «Yo creo que a este problema hay que afrontarlo y que no hay que darle más vueltas. Sin duda, creo que deberíamos trabajarlo durante este año y llegar a una resolución». El legislador nacionalista señaló que el consumo le resulta «impresionante» y precisó que «el consumo de las bebidas energizantes —mal llamadas estimulantes— ha crecido más de diez veces en los últimos años; además, el 70 % o el 80 % de los jóvenes que las consumen lo hacen con alcohol».
Grezzi hizo referencia también al rol del marketing en la expansión del mercado: «Uno ve estos productos en las góndolas de los supermercados. Además, los envases tienen colores y dibujos que impactan, y eso también lleva al consumo; será porque las latas son lindas, o por lo que sea, pero lo cierto es que tienen un marketing importante». El diputado, que es médico, añadió que «el consumo de estas bebidas acarrea riesgo cardiovascular y neurológico, así como que genera ansiedad», y afirmó que las consultas por ese motivo «son más frecuentes de lo que pensamos».
La última Encuesta Nacional sobre Consumo de Drogas en Estudiantes de Enseñanza Media, realizada a adolescentes de entre 13 y 17 años en 2024, registró un salto significativo en el consumo de bebidas energizantes en comparación con el relevamiento anterior de 2021. El 82% de los estudiantes declararon haber consumido estas bebidas alguna vez en su vida, el 66% lo hizo en el último año y el 37% en el último mes. En las tres franjas temporales medidas, los valores resultaron superiores a los de 2021.
La docente de la Unidad Académica de Toxicología de la Facultad de Medicina de la Universidad de la República, Alba Negrin, explicó al conocerse esos datos que las bebidas energizantes, con sus presentaciones llamativas, representan un riesgo para los jóvenes porque la cafeína, que es la sustancia más conocida de estos productos, «da dependencia farmacológica». Negrin describió estas bebidas como «una bomba de sustancias químicas que tienen un impacto en la salud en el sistema neurológico, reproductivo, respiratorio, inmunológico», y enumeró entre sus componentes la «cafeína, taurina, conservantes, azúcares o edulcorantes, colorantes, saborizantes y estabilizantes».
En diciembre del año pasado, la Junta Nacional de Drogas (JND) lanzó, con el respaldo del Ministerio de Salud Pública (MSP), la campaña ToxiMix, orientada a concientizar a los jóvenes y a las familias sobre los riesgos del consumo de bebidas energizantes combinadas con alcohol. La iniciativa se enmarca en una serie de acciones gubernamentales frente al avance de este consumo entre la población adolescente, aunque sin el rango legal que tendría una prohibición de venta a menores, que solo puede establecerse por ley.
El proyecto de Fajardo, que vuelve a circular en la Comisión de Salud Pública y Asistencia Social, busca precisamente cubrir ese vacío normativo. El respaldo transversal que recibió en la última sesión —con legisladores del Frente Amplio, el Partido Nacional e Identidad Soberana en la misma línea— abre la posibilidad de que el texto avance hacia una discusión más formal dentro de la cámara, aunque aún no hay plazos definidos ni un texto cerrado para su eventual votación.