“Se creen Gardel” y “cínico anticristo”: Victor Hugo Morales durísimo con Milei y su gobierno

En la vorágine de declaraciones, cruces y operaciones comunicacionales que caracteriza al gobierno de Javier Milei, un hecho inesperado generó un vacío tan elocuente como el habitual ruido oficial. El portavoz presidencial, Manuel Adorni, suspendió una conferencia de prensa en un momento clave de la gestión, una decisión que el reconocido periodista Víctor Hugo Morales retrató con crudeza en una columna de opinión que rápidamente se viralizó.

Bajo una metáfora tanguera que emparenta al funcionario con el «guapo de cartón«, Morales construyó un feroz alegato sobre lo que interpreta como el fin de una fachada. “El tango As de cartón definía a los guapos del tipo Adorni”, arranca la columna, estableciendo el paralelismo con el clásico que habla de aparentar valentía hasta que el miedo expone la verdadera naturaleza.

La referencia central del texto es la suspensión de la conferencia, en el marco de las varias y escandalosas causas penales por presunto enriquecimiento ilícito que pesan sobre la cabeza de Adorni. Para el periodista, ese acto no es una decisión logística, sino un símbolo de debilidad que desnuda al funcionario. “Un día se deschavan solos. Ahí lo tenemos, al rey del cinismo, suspendiendo la conferencia de prensa porque no puede ni pararse frente a los periodistas”, escribe Morales, marcando un quiebre con la actitud de desafío que, según su mirada, caracterizó al portavoz desde el inicio de la administración libertaria.

El tango As de cartón definía a los guapos del tipo Adorni. Un día se deschavan solos. Ahí lo tenemos, al rey del cinismo, suspendiendo la conferencia de prensa porque no puede ni pararse frente a los periodistas. El tipo que se rió de los discapacitados con la radiografía de un… pic.twitter.com/wzO2ttdnyW [//t.co/wzO2ttdnyW]

— Víctor Hugo Morales (@VHMok) April 1, 2026 [//twitter.com/VHMok/status/2039318053075157229?ref_src=twsrc%5Etfw]

Víctor Hugo repasa en su artículo una serie de episodios que, a su juicio, construyeron la imagen pública de Adorni como un provocador impune. El periodista cita textualmente las actitudes que, hasta ahora, habían sido su sello: “el que le decía ‘no preguntes pavadas’ a un cronista de Casa de Gobierno; el que llegaba cuando se le antojaba; el justificador del desprecio por el Garrahan, los universitarios… el tal Adorni”.

En ese repaso, también hay espacio para la polémica en torno a la figura de Diego Maradona y las burlas hacia personas con discapacidad, que el columnista sintetiza con ironía: “el cínico anticristo, pero no anticripto”.

El análisis de Morales no se limita a la figura del portavoz, sino que lo utiliza como espejo de las contradicciones que observa en el modelo de gobierno. Con una estructura que evoca el diálogo directo, el periodista confronta a Adorni con su propio pasado. “Viajabas en subte, hacías juicio a los patrones, pero atacaste los derechos de indemnización; tomaste tu primera vivienda del Instituto de la Vivienda de la Ciudad y ahora lo querés erradicar”, escribe, señalando un presunto cambio de postura que considera oportunista.

El clímax de la columna se alcanza al contrastar la habitual actitud desafiante del funcionario con su ausencia en una jornada que Morales califica como decisiva. El autor especula sobre lo que habría sido una comparecencia en la línea del estilo Adorni: “mirar canchero, meter jugadas de reojo, sonrisas de ganador, decirles ‘no pregunten pavadas’, ‘vos sos kirchnerista’, ‘vos no sabés nada’”. Sin embargo, al no ocurrir, el periodista sentencia: “Pero tirás la toalla en el segundo round porque no podés poner la cara”.

Para Víctor Hugo Morales, esta falta es más grave que otras controversias que han salpicado al oficialismo. En un párrafo final que busca jerarquizar el impacto del hecho, el columnista sostiene: “Nada se compara con la ausencia de hoy”. Incluso la menciona por encima de los escándalos vinculados a las jubilaciones de privilegio, el uso del avión presidencial, el caso de “Grandio” o las críticas por las entrevistas en la TV Pública.

En su cierre, con un tono que mezcla la decepción con la moraleja, Víctor Hugo Morales reduce la imagen del portavoz a una enseñanza: “Sos una enseñanza, Adorni. Deberían agradecerte todos los que, de buenas a primeras, se creen Gardel”. El artículo queda así como un retrato de un momento particular de la gestión libertaria, donde, según la mirada del columnista, el personaje que construyó su capital político en la agresividad dialéctica no pudo sostener la pose cuando llegó la hora de “poner la cara”.

Adorni, uno de los más cercanos colaboradores de Milei, suma varias causas y cuestionamientos por…

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