Un análisis del grupo financiero estadounidense Citigroup posiciona a Uruguay en el escalón más alto de América Latina en términos de resistencia ante las fluctuaciones económicas derivadas del conflicto en Medio Oriente.
El informe, elaborado por el megaconsorcio bancario, examina el comportamiento de las economías emergentes frente al incremento en los precios del crudo, situando al país por encima de Chile, Colombia y Brasil en el orden de menor afectación esperada.
El estudio introduce “un desafío económico complejo y diverso para las economías latinoamericanas” a partir de la escalada bélica y la subsecuente presión sobre los valores energéticos. Para determinar la posición de cada nación, la entidad financiera consideró variables como la elasticidad de los términos de intercambio, la reacción de la inflación ante shocks, el peso de los subsidios a la energía y la solidez de las reservas internacionales.
A pesar de su condición de importador de crudo y de los ajustes recientes en los precios locales de los combustibles—que resultaron menores en comparación con los aplicados en otras jurisdicciones—el país se destaca en el relevamiento. La evaluación indica que los fundamentos macroeconómicos existentes funcionan como un amortiguador ante la volatilidad externa.
En el ranking de vulnerabilidad, Uruguay lidera la región, seguido de cerca por Chile y Colombia, mientras que Brasil y Perú aparecen en posiciones intermedias. El informe utiliza una metáfora de semáforo para clasificar al resto de los países: Paraguay, México, Guatemala, Ecuador y Costa Rica se encuentran en alerta amarilla. En el extremo opuesto, República Dominicana es señalada como la nación más expuesta, con Argentina y El Salvador completando los últimos lugares.
Uruguay obtuvo la calificación más alta en el indicador de elasticidad de inflación. Este dato coincide con un contexto local donde el Índice de Precios del Consumo (IPC) se ubica en 3,1%, una cifra que representa mínimos en siete décadas. Este registro otorga un margen operativo considerable frente al objetivo del 4,5% establecido por el Banco Central del Uruguay (BCU).
Otro de los pilares destacados por la entidad financiera es la baja exposición del país a través de subsidios energéticos. La estructura local permite una transmisión más directa de los precios internacionales sin generar distorsiones fiscales significativas. Asimismo, la resiliencia ante shocks globales se explica por la fortaleza en las reservas internacionales, un rubro en el que Uruguay solo se ubicó detrás de Guatemala y Perú en el contexto regional.
El análisis de Citigroup también incorpora un apartado sobre la evolución del tipo de cambio. En marzo, el dólar experimentó una apreciación del 5,41% en el mercado local, lo que constituye el mayor incremento mensual desde el inicio de la pandemia. El informe sugiere que este movimiento cambiario podría influir en los niveles de competitividad de la economía.
En cuanto a la dinámica inflacionaria, el reporte anticipa que los incrementos recientes en los combustibles, sumados al alza global en el costo de los fertilizantes, podrían ejercer presión alcista sobre los precios. La institución financiera señala que, bajo este escenario, resulta esperable que el IPC comience a converger hacia el rango meta del 4.5% en el corto o mediano plazo.
El país se encuentra en una posición neutra respecto a los términos de intercambio. Sin embargo, la evaluación concluye que esta situación no compromete las proyecciones de estabilidad, dado que los otros factores analizados—como la solidez de reservas y el control inflacionario—compensan la falta de holgura en el comercio exterior.