Desde el 1° de abril rige en Uruguay un aumento del 7% en los precios de los combustibles. La medida, adoptada por el Poder Ejecutivo, responde a la escalada en el valor del petróleo a nivel global, vinculada a la interrupción del suministro en el estrecho de Ormuz y al conflicto bélico en Medio Oriente. El litro de gasoil 50S pasó de 47,32 a 50,63 pesos, mientras que la nafta Súper 95 se ubicó en 82,27 pesos por litro y el supergás en 94,65 pesos por kilogramo.
El presidente de la Federación Rural, Rafael Normey, señaló que el encarecimiento del combustible incide directamente en una de las etapas de mayor actividad para el sector. Según explicó, el momento elegido para la actualización tarifaria coincide con la recolección de los cultivos de maíz de primera y el inicio inminente de la cosecha de soja, procesos que demandan un alto consumo de energía y movilidad de maquinaria.
“El impacto es importante porque llega en un momento en que estamos cosechando todos los cultivos de maíz, de primera sobre todo, y por empezar la cosecha de soja en breve, e inmediatamente después viene todo lo que son las siembras de cultivo de invierno”, indicó Normey en declaraciones recogidas previas a la entrada en vigencia de la nueva tarifa.
Más allá del consumo directo en tractores y cosechadoras, la suba del gasoil afecta a la estructura de transporte de insumos y granos. Normey precisó que el sector enfrenta en este período “altísimo consumo de fletes con todo lo que implica en el gasto de fletes y la cadena de suministros”. Esta condición, sumada al incremento de los costos operativos, repercute en la ecuación financiera de los productores.
“Ante la suba de costos lo único que podemos hacer es reaccionar con aumento de la productividad”, afirmó el dirigente. No obstante, advirtió sobre las limitaciones estructurales para implementar mejoras en el corto plazo cuando los recursos se encuentran comprometidos por el alza de los insumos básicos. “El productor se ve más apretado en sus márgenes o más apretado en su cuadro financiero, y tiene menos margen para dar el salto de productividad”, agregó.
El gobierno implementó un tope del 7% para evitar una transferencia mayor al mercado interno. Según explicaron los ministros de Economía, Gabriel Oddone, y de Industria y Energía, Fernanda Cardona, sin esta intervención la nafta habría tenido un incremento del 13% y el gasoil de hasta un 44%. La situación fue calificada por las autoridades como extraordinaria, en comparación con crisis energéticas previas.
Además del ajuste porcentual, se modificó la metodología de actualización de los precios. La frecuencia de revisión pasó de bimensual a mensual, lo que permitirá al gobierno ajustar las tarifas cada treinta días en función de la evolución del costo del crudo importado y las variables del mercado internacional.
Para mitigar el impacto en la movilidad urbana, se determinó que el aumento del gasoil no se traslade al precio del boleto de transporte colectivo. La diferencia será absorbida por el Fideicomiso para la Movilidad Sostenible, un fondo diseñado para estabilizar los costos del sector sin afectar directamente a los usuarios.
Por otra parte, Ancap realizó compras anticipadas de crudo con el objetivo de garantizar la continuidad del suministro en medio de la incertidumbre geopolítica. El Ministerio de Economía autorizó líneas de crédito por hasta 220 millones de dólares para cubrir las necesidades financieras de la empresa estatal en este período de presión sobre los precios internacionales.
En los países vecinos, los aumentos de combustibles durante marzo oscilaron entre el 15% y el 60%, según registros oficiales. Uruguay aplicó una corrección menor en términos porcentuales, aunque con un impacto significativo en sectores intensivos en el uso de energía, como la agricultura y el transporte de cargas.
Previo a la entrada en vigencia de los nuevos valores, el presidente de la Unión de Vendedores de Nafta del Uruguay, Daniel Sanguinetti, anticipó un incremento en la demanda de combustible. Señaló que la combinación del cambio de precios programado para el 1° de abril y la afluencia de desplazamientos por la Semana de Turismo generó presión adicional sobre las estaciones de servicio en los días previos.