La presentación del Plan Nacional de Seguridad Pública [//www.gub.uy/plan-nacional-seguridad-publica] por parte del gobierno derivó este jueves en un fuerte rechazo por parte de los partidos que integran la coalición republicana, generando una fractura inesperada en la previa de lo que se preveía como una hoja de ruta consensuada.
El ministro del Interior, Carlos Negro, acompañado por el presidente Yamandú Orsi, dio a conocer los detalles del documento en una conferencia de prensa tras el Consejo de Ministros. Sin embargo, la iniciativa, que prometía establecer las directrices para la próxima década en materia de seguridad, recibió una andanada de críticas apenas minutos después de finalizada la exposición. Legisladores de los partidos Nacional, Colorado e Independiente, que horas antes habían declinado la invitación a una reunión con el secretario de Estado para abordar el tema, no dudaron en calificar el plan como insuficiente.
La decisión de ausentarse del encuentro con Negro, programado para la tarde del mismo jueves, no fue casual. Los parlamentarios justificaron su postura en que el gobierno optó por hacer pública la estrategia antes de la reunión privada, y en que el texto final no incorporaba propuestas que ellos habían planteado durante el año anterior. Esta molestia se tradujo en declaraciones públicas de alto voltaje político.
El senador colorado Andrés Ojeda, secretario general de su partido, fue contundente al señalar la desproporción entre la expectativa generada y el resultado. “Hace un año que le están poniendo una expectativa sideral a esto y mi primera reacción visceral es: ‘La montaña parió un ratón’”, disparó. Ojeda profundizó su crítica al asegurar que, a pesar de la espera, “me cuesta encontrar algo nuevo adentro del plan”. Según su análisis, los siete ejes presentados por el gobierno son medidas que ya se venían implementando, sin grandes innovaciones.
La misma metáfora fue utilizada por el diputado nacionalista Pablo Abdala, exsubsecretario de Interior, quien escribió en su cuenta de X: “La montaña parió un ratón”. Abdala, que conoce el funcionamiento interno de la cartera, añadió que “el llamado ‘plan’ no trae nada nuevo, al menos relevante”, y concluyó que “la enorme expectativa que se generó termina en una gran frustración”.
El senador del Partido Nacional, Javier García, miembro de la comisión de seguridad de la Cámara Alta, coincidió en la falta de contenido novedoso. “Lo conocido hasta ahora es mucho ruido y pocas nueces. Más que un plan, es un conjunto de buenas intenciones sin cosas concretas y otras que vienen de larga data que les cambiaron el nombre”, opinó. García recordó que su partido tiene un proyecto de ley en curso para reforzar la seguridad en la frontera, una herramienta que, a su juicio, el gobierno está ignorando en favor de “generalidades”. “Se precisan menos escritorios y declaratorias de intención y más acción. Perdimos un año, esperemos que actúen”, sentenció.
Uno de los diagnósticos más ácidos provino del senador colorado Pedro Bordaberry, quien tiene previsto interpelar al ministro Negro el próximo 8 de abril. En un extenso mensaje en redes sociales, Bordaberry reconoció que el plan “identifica los problemas, los diagnostica, lo que es bueno”, pero rápidamente cuestionó la falta de herramientas para enfrentarlos. “En el plan no hay metas, no hay plazos, no hay responsables. Y cuando en seguridad no hay responsables, no hay ejecución ni resultados”, escribió.
Bordaberry llevó la crítica al terreno de la gobernanza y el control territorial, señalando que el documento habla de coordinación mientras “el crimen organizado avanza, ocupa territorios y opera desde las cárceles”. En una frase que refleja la desconfianza instalada entre los socios de la coalición, el legislador concluyó: “Porque cuando el Estado no manda, mandan otros. Y eso es exactamente lo que está pasando”.