En un encuentro de carácter privado con la cúpula empresarial, el titular de la cartera de Economía transmitió la complejidad del escenario internacional que atraviesa el país. La reunión, convocada por la Confederación de Cámaras Empresariales (CCE), reunió a más de una veintena de representantes de las principales gremiales en la sala Las Orquídeas del Laboratorio Tecnológico del Uruguay.
El encuentro se extendió por más de dos horas y contó con la participación del ministro de Economía, junto al director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, Rodrigo Arim. Según asistentes consultados, el diálogo se desarrolló en un clima de “mucha confianza” y “sinceridad”, aunque en determinados momentos la discusión adquirió tonalidades acaloradas, según informó el semanario Búsqueda con base en fuentes cercanas al evento.
Uno de los puntos centrales abordados por el jerarca giró en torno a las tensiones geopolíticas que afectan la posición de Uruguay. De acuerdo con varios participantes, Oddone describió un contexto internacional particularmente adverso, vinculado directamente con el relacionamiento con Estados Unidos.
El ministro manifestó que el país norteamericano ejerce una presión cotidiana que calificó como “inimaginable” e “insostenible” en los distintos ámbitos de interacción bilateral. Según la versión de los asistentes, la administración estadounidense plantea exigencias vinculadas a que Uruguay “rompa con China”, advirtiendo que de no proceder en ese sentido, “no va a mejorar y puede estar peor” el vínculo comercial con la administración de Donald Trump.
La agenda de la reunión incluyó un recorrido por diversas temáticas de interés para el empresariado. Durante el intercambio, representantes del sector privado manifestaron su descontento con lo que describieron como un Estado “gordo” y con ritmos de funcionamiento lentos, solicitando “señales claras” en distintas áreas de política económica.
Ante esas inquietudes, Oddone reconoció contar con “poco margen de maniobra”, atribuyendo esa limitación a la herencia administrativa recibida y a las discrepancias existentes dentro de la coalición de gobierno para avanzar en reformas estructurales. También realizó observaciones sobre el comportamiento de la oposición en ese escenario.
El presidente de la Federación Rural, Rafael Normey, planteó un diagnóstico negativo respecto a la inversión privada y expresó disconformidad con la ausencia de reformas. Frente a esa postura, el ministro solicitó a los empresarios que indicaran medidas concretas y realizó una invitación a ponerse en el lugar de la gestión gubernamental para evaluar las decisiones posibles.
En su exposición, el titular de Economía reiteró que Uruguay no se transformará en un “país barato” y sostuvo que la mejora de la competitividad “no va por el (precio del) dólar”. En cambio, señaló que las modificaciones deben provenir de cambios microeconómicos orientados a agilizar procedimientos y reducir costos asociados al comercio exterior, así como a través de medidas focalizadas en territorio, entre las que mencionó las anunciadas el miércoles 25 para proteger el comercio local en la frontera con Argentina.
El jerarca propuso al empresariado no observar únicamente el “vaso medio vacío” —en referencia a la lentitud de los cambios, el alto costo estatal y la burocracia— sino también considerar el “medio lleno”. Fundó esa perspectiva en el crecimiento de la economía uruguaya, aunque reconoció que se da a un ritmo inferior al proyectado. Enmarcó esa situación en una desaceleración regional y en un escenario mundial “muy complejo”, describiendo la coyuntura como “nadando en dulce de leche” pese a las ventajas comparativas del país.
Sostuvo que Uruguay mantiene liderazgo en múltiples indicadores, posicionándose como “el mejor de la clase” en estabilidad social, institucional y macroeconómica.