Lorena Quintana busca armar un nuevo partido ultraconservador con ansias presidenciales

Lorena Quintana, quien fuera candidata a la vicepresidencia junto a Guido Manini Ríos por Cabildo Abierto, confirmó que trabaja en la conformación de un nuevo partido político de cara a los comicios de 2029. En declaraciones al programa de Radio Monte Carlo, la dirigente delineó una estrategia que combina la construcción de movimientos sociales con la acumulación de respaldo político formal.

Quintana explicó que la construcción del proyecto comenzó desde la base social, antes de avanzar hacia la arena partidaria. «Nos encontramos primero generando movimientos sociales. Entendimos que era necesario en Uruguay, primero esto«, señaló. En ese marco describió dos iniciativas concretas: una red de jóvenes pro vida —»que núclea y sigue sumando a jóvenes de todo el país que quieren defender la vida, la familia, los valores»— y un grupo de mujeres al que denominan «mujeres de influencias», que reúne actualmente unas 200 integrantes.

Sobre este último grupo, Quintana adelantó que pondrá en marcha un plan llamado «criar más, criar positivo«, orientado a acompañar a familias con hijos. Según explicó, la iniciativa apunta a atender lo que desde su perspectiva son los principales problemas que afectan a los jóvenes uruguayos: «los problemas de salud mental, los problemas de violencia, los problemas de adicciones, la deserción educativa«.

En cuanto al proceso partidario propiamente dicho, Quintana anunció que el inicio será inminente. «Dentro de muy poco tendremos la noticia del inicio, en la juntada de firmas, para armar el nuevo partido que, bueno, continuaremos con el nombre de encuentro, que ha sido el nombre que iniciamos», precisó. La política ultraconservadora indicó además que el espacio se encuentra elaborando su propia «visión para un país próspero«, junto con el plan programático y los documentos requeridos para la presentación ante la Junta Electoral.

En otro tramo de la entrevista, Quintana trazó un diagnóstico crítico sobre el rumbo que ha tomado Uruguay en materia de políticas públicas en las últimas décadas. «Uruguay es el país número uno en la aprobación de esta famosa agenda de derechos. El país número uno elegido para implementar todas las políticas progresistas», afirmó.

Enumeró como ejemplos la regulación del cannabis, la eutanasia, el aborto, el matrimonio igualitario, la ley trans y la educación sexual con perspectiva de género, señalando que Uruguay es visto desde afuera «como el número uno, como el país del futuro para muchos países de Iberoamérica».

La excandidata cuestionó especialmente los efectos de la regulación del cannabis, a la que atribuyó un cambio cultural que, según ella, normalizó el consumo entre la juventud. «Es una plantita, no pasa nada, se ven en farmacia y hace bien, ¿no?», ironizó, para concluir que la imagen de Uruguay como modelo progresista exitoso «en realidad es un desastre lo que está viviendo nuestra juventud con este cambio cultural».

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