La Comisión Disciplinaria de la FIFA emitió este jueves un fallo contundente contra la Federación Israelí de Fútbol (IFA), imponiéndole una sanción que combina una fuerte multa económica con un plan de acción preventivo obligatorio, pero no la suspendió, como le pedía la denuncia realizada por Palestina con el apoyo y recomendación de expertos de la ONU.
La resolución es el resultado de una investigación exhaustiva iniciada tras una propuesta formal de la Federación Palestina de Fútbol (PFA) durante el 74.º congreso de la entidad madre del fútbol, donde se expusieron acusaciones sobre conductas ofensivas y episodios de violencia racial.
El dictamen del tribunal de la FIFA concluyó que la IFA violó normativas claves del reglamento. Específicamente, se constató el incumplimiento del artículo 13, referido a la «Conducta ofensiva y violaciones de los principios del juego limpio», así como del artículo 15, que penaliza la «Discriminación y agresiones racistas» dentro del Código Disciplinario de la FIFA (CDF).
Como consecuencia directa de estas faltas, se fijó una multa de 150.000 francos suizos (unos 190.000 dólares). Además de la penalización monetaria, el organismo envió una advertencia oficial a la federación israelí por su comportamiento, exigiendo cambios inmediatos en su gestión de los espectáculos deportivos.
Más allá del impacto económico, la sanción busca generar conciencia. La FIFA ordenó a Israel la implementación de un «plan de prevención integral». Entre las medidas más visibles, la selección israelí deberá exhibir en sus próximos tres partidos como local en competiciones FIFA una pancarta oficial junto a su emblema. Dicho cartel deberá llevar la leyenda: «Football Unites the World – No to Discrimination» (El fútbol une el mundo. No a la discriminación).
Para garantizar el cumplimiento, el diseño y la ubicación exacta de esta cartelería deberán ser sometidos a la aprobación de la FIFA con una antelación mínima de 15 días antes de cada encuentro.
Un aspecto novedoso del fallo es el destino de los fondos. La Federación Israelí no solo deberá pagar, sino que está obligada a invertir un tercio de la multa —es decir, 50.000 francos suizos— en la ejecución de un programa integral contra la discriminación. El objetivo es evitar la repetición de incidentes ofensivos y agresiones racistas.
Este plan deberá incluir reformas estructurales, nuevos protocolos de seguridad, supervisión estricta y campañas educativas tanto en los estadios como en los canales de comunicación oficiales de la federación durante toda una temporada. La IFA dispone de un plazo de 60 días desde la notificación para realizar esta inversión, mientras que el saldo restante de la multa deberá abonarse en 30 días.
En los fundamentos de la decisión, la Comisión Disciplinaria hizo hincapié en que, si bien su labor se limita a aplicar los reglamentos internos, «no puede permanecer ajena al contexto humano en el que se desarrolla el fútbol».
El comunicado oficial cierra con una reflexión sobre el rol social del juego en tiempos convulsos, subrayando que «el deporte debe seguir siendo una plataforma para fomentar la paz, el diálogo y el respeto mutuo. Su alcance global y su capacidad de unión llevan implícita la responsabilidad de defender valores como la dignidad, igualdad y humanidad, especialmente en periodos de conflicto y división».