80% de empresas extranjeras se sienten a gusto trabajando en Uruguay pero quieren más facilidades

Casi 8 de cada 10 empresas estadounidenses instaladas en Uruguay tienen una visión positiva sobre las condiciones que el país ofrece para realizar negocios, de acuerdo a los resultados de una encuesta encargada por el Instituto AmCham y presentada esta mañana en Torre Ejecutiva. El relevamiento fue ejecutado por la consultora PwC durante junio y julio del año pasado, en un contexto marcado por la incertidumbre generada a nivel global por la guerra arancelaria impulsada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

El sondeo se dirigió a 244 empresas con presencia o representación de intereses norteamericanos en Uruguay, aunque la tasa de respuesta alcanzó el 25%, lo que resultó en la participación efectiva de 61 firmas. Ese grupo representa el 22% del empleo y el 74% de las exportaciones de bienes del total de la muestra, según los datos difundidos en el acto de presentación.

Las compañías participantes operan mayoritariamente en el sector de servicios —que incluye firmas profesionales, financieras, de seguros y transporte—, seguidas por las productoras de bienes en rubros como la industria, el sector forestal, la automotriz y la farmacéutica, y por aquellas dedicadas al comercio y la logística.

6 de cada 10 empresas que respondieron el relevamiento declararon tener capital mayoritariamente estadounidense. El porcentaje restante se distribuyó entre compañías que operan bajo licencia, franquicia o en calidad de representantes de marca en el territorio uruguayo. Esta composición diversa de la muestra refleja la variedad de modalidades bajo las cuales el capital norteamericano se vincula con la economía local.

El 79% de las compañías encuestadas expresó una opinión positiva sobre el marco de negocios que encuentran en Uruguay. Dentro de ese porcentaje, el 66% de los ejecutivos consultados dijo estar «satisfecho» y el 13% manifestó estar «muy satisfecho». En el extremo opuesto, un 10% indicó estar «insatisfecho», mientras que el 11% restante adoptó una posición neutra al declararse «ni satisfecho ni insatisfecho».

Entre los factores que concitaron mayor aprobación, la estabilidad macroeconómica y la seguridad institucional encabezaron el listado con niveles de satisfacción del 97% y 95% respectivamente, sumando las categorías «satisfecho» y «muy satisfecho». También obtuvieron valoraciones elevadas la libertad cambiaria y la calidad de vida, con índices de satisfacción superiores al 83% en ambos casos.

No obstante los datos favorables, el relevamiento también registró puntos de fricción. La principal dificultad señalada por los ejecutivos fue la demora en la realización de trámites, mencionada por más de un tercio de los encuestados, específicamente el 38%. Esta variable se posicionó como el reclamo más extendido entre quienes operan negocios con origen o representación estadounidense en el país.

El sondeo profundizó en dimensiones vinculadas a la fortaleza institucional de Uruguay. En ese plano, los encuestados manifestaron altos niveles de satisfacción respecto a la certeza y previsibilidad de las normas, la independencia e imparcialidad del poder judicial, y el cumplimiento tanto de las decisiones judiciales como de los contratos en términos generales. Sin embargo, el ítem referido a la no discriminación entre empresas extranjeras y locales captó algunas señales de insatisfacción, con un 8% de respuestas negativas.

En lo que refiere a las áreas que, según los propios ejecutivos, deberían ser atendidas para mejorar el clima de inversión y, eventualmente, impulsar un mayor compromiso financiero de sus firmas en el país, las respuestas apuntaron principalmente a las condiciones de acceso a los mercados, las exoneraciones e incentivos fiscales y las condiciones macroeconómicas.

El costo laboral también apareció como una preocupación recurrente entre los ejecutivos consultados, al igual que los tiempos para completar trámites administrativos. A estos se sumaron menciones relativas a las condiciones generales del mercado de trabajo, la educación y el acceso al talento calificado, factores que el sector privado extranjero identifica como determinantes a la hora de evaluar la ampliación de sus operaciones locales.

La flexibilidad del mercado laboral fue otra de las variables que generó señales de insatisfacción entre los encuestados. Si bien el relevamiento no profundizó en los mecanismos específicos que los ejecutivos considerarían adecuados en ese sentido, la recurrencia de la mención sugiere que este aspecto ocupa un lugar relevante en la agenda de las empresas con capital norteamericano que operan en Uruguay.

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