Mario Lubetkin respondió este lunes a las declaraciones del presidente del Directorio del Partido Nacional, Álvaro Delgado, sobre la ausencia de Uruguay en el encuentro de El Escudo de las Américas, la iniciativa impulsada por el gobierno de Estados Unidos para coordinar la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado.
La reunión, celebrada en Miami, no contó con la presencia de Uruguay ni de otras naciones de la región, entre ellas Brasil, México y Colombia. La ausencia uruguaya generó un intercambio público entre la oposición y el gobierno esta semana.
Pero, además de esto, es remarcable que los países invitados son todos gobernados por presidentes de derecha o extrema derecha, como por ejemplo José Antonio Kast de Chile, Rodrigo Cháves de Costa Rica o Nayib Bukele de El Salvador, entre otros.
El lunes, Delgado sostuvo que Uruguay había sido «informalmente» invitado a participar del encuentro y que el gobierno no había dado una respuesta positiva a ese acercamiento. Según el dirigente blanco, el contacto existió pero no avanzó por falta de voluntad oficial.
El ministro Negro dijo no tener conocimiento de ninguna invitación, en respuesta a las…
«En su momento el gobierno de Estados Unidos consultó a una alta jerarquía uruguaya sobre el interés de participar en una iniciativa de coordinación de lucha contra el narcotráfico y no hubo voluntad del gobierno uruguayo de aceptar, por ende no vino la invitación formal», señaló Delgado al hacer pública su postura.
El titular del Directorio del Partido Nacional reclamó además que el gobierno explique lo sucedido. En su argumentación, planteó que «la lucha contra el narcotráfico debe involucrar a todos a todos los países», apuntando a lo que describió como una omisión por parte de las autoridades del Poder Ejecutivo.
Las declaraciones de Delgado colocaron al canciller Mario Lubetkin en una posición en la que debió pronunciarse públicamente sobre si existió o no algún tipo de contacto previo entre funcionarios uruguayos y representantes del gobierno estadounidense en relación con la iniciativa.
Consultado sobre las afirmaciones de Delgado, Lubetkin fue categórico. «Nadie» invitó a Uruguay «para ningún tipo de reunión», afirmó el canciller. Su respuesta apuntó directamente al argumento central del dirigente opositor, que había diferenciado entre una consulta informal y una invitación oficial.
«Las invitaciones son formales o no son. Si recibimos, como recibimos todos los días, invitaciones formales, respondemos. En este caso no recibimos ninguna invitación formal, por lo que no tuvimos que responder nada», dijo Lubetkin, cerrando así la discusión sobre si correspondía o no una respuesta del gobierno.
El ministro estableció una distinción entre lo que denominó una consulta informal y una invitación con carácter oficial, indicando que el procedimiento diplomático requiere de una comunicación formal para que el gobierno deba emitir una respuesta institucional.
Más allá de la controversia puntual, Lubetkin se refirió al estado general de la relación entre Uruguay y Estados Unidos. Afirmó que ese vínculo «es muy fluida y la mantendremos», en un intento por separar el episodio específico de El Escudo de las Américas del marco más amplio de las relaciones bilaterales.
En ese sentido, el canciller mencionó que días antes, en Chile, había tenido una conversación con una autoridad del Departamento de Estado estadounidense sobre «múltiples temas», entre los que mencionó expresamente la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo. El dato sitúa la discusión sobre la coordinación en materia de seguridad dentro de una agenda bilateral que, según Lubetkin, se mantiene activa.
La mención a ese encuentro en Chile funcionó como argumento para sostener que Uruguay no está al margen de los esfuerzos regionales de coordinación en seguridad, aunque no forme parte de la estructura específica creada bajo la administración estadounidense.
El Escudo de las Américas fue presentado por el gobierno de Estados Unidos como un mecanismo multilateral de coordinación para combatir el crimen organizado y el narcotráfico en el continente. La iniciativa convocó a una reunión en Miami que reunió a varios países de la región, pero no a todos.
La ausencia de naciones como Brasil, México, Colombia y Uruguay fue señalada como un dato político relevante, teniendo en cuenta el peso de esas economías y sus capacidades en materia de seguridad regional. En el caso uruguayo, la discusión derivó en el intercambio entre Delgado y Lubetkin.
La posición del gobierno del presidente Yamandú Orsi ante esta iniciativa impulsada por Washington quedó definida, al menos públicamente, por la versión del canciller: no hubo invitación formal, y por lo tanto no hubo decisión que tomar ni respuesta que dar.