Se reveló la identidad y el rostro de Banksy, el popular artista callejero

El anonimato fue durante décadas la obra maestra más perfecta de Banksy. Más que cualquier rata estarcida en una pared de Londres, más que cualquier lienzo subastado en Sotheby’s, la identidad oculta del artista funcionó como una pieza de arte conceptual en sí misma. Pero el 13 de marzo de 2026, la agencia Reuters publicó la investigación que el mundo del arte llevaba años esperando: el hombre detrás del seudónimo se llama Robin Gunningham.

La investigación, firmada por los periodistas Simon Gardner, James Pearson y Blake Morrison, identifica a Gunningham como un artista nacido en Bristol, Inglaterra, en 1973. Asistió a la Bristol Cathedral School, donde el archivo de la revista estudiantil The Cathedralian conserva menciones de su nombre desde la infancia, incluyendo una tira cómica que creó alrededor de los 11 años. En algún momento posterior a 2008, y según confirma su exmánager Steve Lazarides, Gunningham cambió legalmente su nombre a David Jones, uno de los más comunes entre los hombres británicos, con el propósito deliberado de desaparecer de los registros públicos.

«No existe ningún Robin Gunningham», declaró Lazarides a Reuters. «Ese nombre lo eliminé hace años. Nunca lo van a encontrar».

La pieza documental más contundente de la investigación data del año 2000. El 18 de septiembre de ese año, a las 4:20 de la madrugada, la policía de Nueva York detuvo a un hombre en el techo de un edificio en Hudson Street 675, en el barrio Meatpacking, mientras modificaba una cartelera publicitaria de Marc Jacobs. Los daños superaban los 1.500 dólares, lo que en un principio llevó a los agentes a evaluar un cargo por delito grave.

El detenido firmó una confesión manuscrita. El nombre escrito era Robin Gunningham. Los documentos judiciales lo repiten en varias instancias. El cargo fue reclasificado posteriormente como alteración del orden público, y el hombre pagó una multa y cumplió días de servicio comunitario. Los archivos permanecieron enterrados durante más de dos décadas hasta que los periodistas de Reuters los localizaron.

La investigación cobró impulso a partir de un hecho improbable: los murales que Banksy pintó en Ucrania a finales de 2022, en solidaridad con las víctimas de la invasión rusa. El artista confirmó la autoría de 7 obras a través de su cuenta de Instagram.

Reuters envió a sus periodistas al terreno. En el pueblo de Horenka, en las afueras de Kyiv, los reporteros entrevistaron a testigos que presenciaron la creación de los murales. Entre ellos, Tetiana Reznychenko relató que les sirvió café a 2 hombres enmascarados mientras pintaban y que en un momento los vio sin cubierta. Cuando le mostraron una serie de fotografías con distintos candidatos, su reacción ante ciertas imágenes orientó a los investigadores.

También presente en Ucrania ese día estaba el fotógrafo Giles Duley, quien perdió ambas piernas y un brazo en Afganistán, y Robert Del Naja, vocalista de Massive Attack, cuyo nombre había circulado durante años como posible identidad de Banksy. Reuters descartó esa teoría. Los registros migratorios mostraron que el 28 de octubre de 2022, el mismo día en que Duley y Del Naja cruzaron la frontera hacia Ucrania, también lo hizo una persona identificada como David Jones, con la misma fecha de nacimiento que Robin Gunningham.

La investigación retrocede también hasta la famosa subasta de 2018 en la que Girl with Balloon, la obra más emblemática de Banksy, se autodestrozó segundos después de ser martillada por 1,4 millones de dólares. Un marchante de arte presente esa noche fotografió a un hombre entre el público que aparentaba llevar una cámara oculta en sus anteojos. Tras examinar las imágenes, los periodistas concluyeron que el individuo coincidía con la identidad que seguían.

La misma obra, rebautizada Love is in the Bin, fue revendida 3 años más tarde por aproximadamente 25 millones de dólares.

Reuters le presentó a Gunningham sus conclusiones y le formuló preguntas detalladas. No hubo respuesta. Su abogado de larga data, Mark Stephens, sí contestó, y lo hizo con firmeza. Según Stephens, su cliente «no acepta que muchos de los detalles contenidos en la investigación sean correctos». El letrado también argumentó que la publicación de los hallazgos violaría la privacidad del artista, interferirá con su obra y lo pondría en peligro, añadiendo que el anonimato artístico sirve a intereses sociales legítimos que van más allá de la persona individual.

Reuters respondió que decidió publicar la investigación porque el público tiene un interés profundo en comprender la identidad de una figura con una influencia tan duradera sobre la cultura, la industria del arte y el discurso político internacional.

Técnicamente, Banksy no ha confirmado nada. La investigación de Reuters es la más sólida y documentada hasta la fecha, pero no es una revelación oficial. El propio artista ha construido durante décadas una relación con el anonimato que va más allá de la precaución legal: es parte constitutiva de su propuesta estética y política.

Su obra más reciente, aparecida en septiembre de 2025 frente a los Royal Courts of Justice en Londres, mostraba a un juez golpeando con su mazo a un manifestante desarmado. Fue retirada con rapidez. Obtuvo 2,5 millones de likes en Instagram.

Robin Gunningham no respondió. Banksy tampoco. Quizás porque, para él, el silencio siempre fue parte de la firma.

Más previsiones: Tiempo Buenos Aires 25 días