Un Orsi institucional vio pasar a Lacalle Pou, montado en el caballo de la campaña política

Tacuarembó fue este sábado el escenario de un encuentro que mezcló tradición, política y algo de teatro. La 39ª edición de la Fiesta de la Patria Gaucha convocó a más de 4.000 jinetes que recorrieron la capital departamental en el mayor desfile ecuestre del país, pero la jornada tuvo un subtexto que ningún observador político pasó por alto: el presidente Yamandú Orsi y el expresidente Luis Lacalle Pou compartieron el mismo espacio por primera vez desde que el frenteamplista asumió el gobierno, y cada uno eligió formas bien distintas de ocuparlo.

El desfile partió desde la Laguna de las Lavanderas, atravesó las principales arterias de la ciudad y culminó en la Plaza 19 de Abril, donde se depositó una ofrenda floral al pie del monumento a José Artigas. En el palco oficial, Orsi estuvo acompañado por el intendente Wilson Ezquerra, el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Alfredo Fratti, y el ministro de Turismo, Pablo Menoni, entre otras autoridades. La imagen era la de un gobierno presente, formal, institucional.

El expresidente se sumó al desfile montado, recorrió la avenida principal con la sonrisa sostenida durante todo el trayecto, saludó a la muchedumbre a diestra y siniestra, y al llegar frente al palco oficial realizó el saludo gaucho de cortesía: tocó con el pulgar y el índice el ala de su sombrero. El gesto no pasó desapercibido. En el palco, la dirigencia blanca lo recibió con entusiasmo notorio. Entre quienes competían por ganarse su mirada estaban Álvaro Delgado y Javier García, del Partido Nacional, y del lado colorado, Andrés Ojeda y Pedro Bordaberry. También estaba su aliado inamovible, Pablo Mieres.

La escena tenía una carga simbólica difícil de ignorar. Lacalle Pou, que gobernó entre 2020 y 2025, recuperaba en clave de espectáculo popular y de show el espacio que la derrota electoral le quitó en términos formales. La Patria Gaucha, con su liturgia criolla y su capacidad de movilizar identidades profundas, funcionó como tribuna sin necesidad de ningún micrófono.

Mientras tanto, a pocos metros, Orsi daba declaraciones a los medios. El presidente calificó al evento como «un encuentro y un abrazo con lo mejor de nosotros» y señaló que la presencia cada vez mayor de legisladores y diplomáticos demuestra la convocatoria que tiene la celebración.

Pero el anuncio de fondo fue otro: Uruguay impulsará que la Fiesta de la Patria Gaucha sea reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad ante la Unesco, gestión que quedará en manos de la embajadora ante ese organismo, Beatriz Argimón.

La iniciativa tiene un peso político adicional que nadie en el ambiente periodístico pasó por alto. Argimón fue vicepresidenta durante el gobierno de Lacalle Pou y es una figura central del Partido Nacional. Que Orsi la nombre como la responsable de llevar adelante esta iniciativa ante la Unesco es una señal de continuidad institucional, de reconocimiento a su función actual, y también, de alguna manera, de convivencia política en un año en que el gobierno necesita acuerdos.

El tema de la seguridad fue el otro eje de las declaraciones presidenciales. Orsi habló de la necesidad de alcanzar «un gran acuerdo nacional» en esa materia y subrayó la importancia de fortalecer el trabajo coordinado entre la Policía, la Fiscalía y la Justicia, «más allá de los gobiernos de turno», reconociendo que los resultados han sido variables: «A veces con resultados distintos, a veces exitosos, a veces no«.

La jornada en Tacuarembó reunió además a representantes de sociedades criollas de Paysandú, Rivera, Salto, Cerro Largo y Tacuarembó. Doce de ellas participaron en la competencia oficial y otras nueve lo hicieron como invitadas. La dimensión del evento, que genera movimiento económico estimado en varios millones de dólares para la región, convierte a la Patria Gaucha en mucho más que una fiesta folclórica.

La 39ª edición cierra este domingo 15. Lo que quedará en el registro político, más allá del folclore, es la imagen de dos formas de habitar el poder: uno desde el palco, con agenda, anuncios y gravedad institucional. El otro desde el lomo del caballo, con la sonrisa de quien sabe que las elecciones no están tan lejos.

Más previsiones: Tiempo Buenos Aires 25 días