Messi perdió más de 35 millones de seguidores en Instagram tras su visita a la Casa Blanca con Trump

La presencia de Lionel Messi en la Casa Blanca el 5 de marzo de 2026 desencadenó una reacción inmediata en sus redes sociales. Según un relevamiento difundido por medios latinoamericanos y atribuido a una consultora no identificada, la cuenta del astro argentino en Instagram registró una caída de más de 35 millones de seguidores en menos de 24 horas, en lo que circuló como una de las bajas más abruptas en la historia de la plataforma para una figura deportiva.

La visita se produjo en el marco del protocolo habitual que la presidencia de Estados Unidos mantiene con los campeones de ligas deportivas locales. El Inter Miami, club del que Messi forma parte como jugador y accionista, fue recibido en el Salón Este por el presidente Donald Trump tras consagrarse campeón de la MLS Cup 2025. El mandatario pronunció frases de elogio hacia el futbolista: «Es un gran privilegio para mí decir lo que ningún presidente estadounidense ha tenido la oportunidad de decir antes: ¡bienvenido a la Casa Blanca, Lionel Messi!». El equipo estuvo acompañado por su técnico, Javier Mascherano, y varios jugadores argentinos, entre ellos Rodrigo De Paul y Luis Suárez.

Messi no hizo declaraciones públicas durante el acto ni publicó contenido sobre la visita en sus cuentas. Ingresó al salón caminando junto a Trump y al copropietario del club, Jorge Mas Santos, y le entregó al mandatario un balón ornamentado. Su postura fue observacional durante todo el evento, incluso cuando Trump realizó comentarios sobre Irán, Cuba y Venezuela.

La imagen de Messi junto a Trump generó una división marcada en distintas comunidades de seguidores. Parte de la audiencia latinoamericana y de países de Oriente Medio expresó rechazo a la asociación visual del futbolista con la figura del presidente estadounidense, cuya política exterior —especialmente en relación con el conflicto en Irán— es objeto de controversia global. Desde Irán, se difundió un video que mostraba a niños quemando camisetas del jugador.

En ese contexto, la cifra de más de 35 millones de seguidores perdidos en menos de un día comenzó a circular en redes sociales y fue amplificada por medios latinoamericanos. La fuente citada es «una consultora» sin nombre ni metodología públicamente disponible. La plataforma de análisis HypeAuditor, que rastrea la evolución de cuentas de Instagram, registró que el perfil @leomessi pasó de 511.484.503 a 511.756.862 seguidores entre el 10 de febrero y el 10 de marzo de 2026, lo que representa un crecimiento neto de aproximadamente 272.000 seguidores en ese período. Esa diferencia no es inconsistente con una caída puntual seguida de una recuperación, aunque tampoco la confirma ni la desmiente en términos de lo ocurrido en las horas inmediatas posteriores al evento.

El técnico del Inter Miami respondió a una pregunta al respecto el día siguiente. «Pensé que íbamos a hablar de fútbol, pero supongo que no tengo suerte. Es prácticamente una tradición visitar la Casa Blanca por ser el equipo campeón. Era algo que estaba concertado desde hacía mucho tiempo y coincidía con nuestro partido en Washington», afirmó Mascherano, quien añadió que «el contacto con Trump fue básicamente lo que se vio por televisión, no mucho más que eso».

Messi ha mantenido históricamente una postura de distancia respecto a los líderes políticos. Cuando Argentina ganó el Mundial de Qatar 2022, no llevó la Copa a la Casa Rosada. Rechazó la Medalla Presidencial de la Libertad que el presidente Joe Biden le ofreció en 2025 por un conflicto de agenda, y tampoco se fotografió públicamente con el presidente argentino Javier Milei —declarado admirador suyo— pese a coincidir con él en un foro de negocios en Miami a fines de ese mismo año.

Kirk Bowman, profesor de la Escuela Sam Nunn de Asuntos Internacionales de Georgia Tech, señaló que la visita no lo sorprendió. «En su carrera, él piensa mucho en el largo plazo, tanto como jugador como también como alguien que tiene un equipo muy sólido construyendo riqueza a largo plazo», sostuvo, y agregó que Messi «está muy arraigado en Miami como comunidad, que como comunidad futbolera es mucho más conservadora que otras partes de Estados Unidos». Bowman también subrayó que la falta de dominio del inglés por parte del futbolista «funciona como una capa adicional de protección de marca».

La imagen de Messi con Trump llevó a sectores de los medios y de las redes a reivindicar la postura política del fallecido Diego Maradona, quien militó activamente junto a figuras como Fidel Castro y Hugo Chávez y se posicionó públicamente contra Estados Unidos durante toda su vida.

El evento incluyó gestos simbólicos. Messi entregó a Trump un balón decorado con pedrería. Por su parte, el copropietario Jorge Mas Santos obsequió al mandatario un reloj Tudor color rosa de edición limitada con su nombre grabado, con la frase: «El tiempo tiene mucho significado para todos nosotros y queríamos regalarte eso». Trump recibió también una camiseta del Inter Miami con el número 47, en referencia a su condición de cuadragésimo séptimo presidente de Estados Unidos.

Trump comparó al futbolista con Pelé durante el acto, señalando que Messi era mejor que la leyenda brasileña. También recordó que su hijo Barron es fanático del argentino, aunque también de Cristiano Ronaldo. El ambiente fue descrito por los presentes como distendido, con momentos de humor protagonizados por De Paul, quien señaló a Trump diciéndole «number one, number two» mientras indicaba primero a sí mismo y luego a Messi. El plantel también visitó el Salón Oval.

El copropietario David Beckham no asistió al acto, según informó la Casa Blanca, «porque se encuentra en Europa para el desfile de moda de su esposa».

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