Ay ay ay @madorni [//twitter.com/madorni?ref_src=twsrc%5Etfw] de no tener para el café, de tu humilde programa grabado en un living de un departamento, sin escalas a comprar en Prada. Se ve que le estás sacando con tu familia un buen jugo al cargo, mientras los argentinos sufrimos el industricidio que vos militas, nos… pic.twitter.com/4r4MQUZwt7 [//t.co/4r4MQUZwt7]
— Marcela Pagano (@Marcelampagano) March 11, 2026 [//twitter.com/Marcelampagano/status/2031746909845545165?ref_src=twsrc%5Etfw]
El jefe de Gabinete y vocero de Javier Milei, Manuel Adorni, llegó a Nueva York en el avión oficial del gobierno argentino con su esposa a bordo. Bettina Angeletti, licenciada en administración de empresas y coach ontológica sin ningún cargo en la administración pública, ocupó un asiento en la aeronave que trasladó la delegación argentina para la llamada “Argentina Week”, una ronda de actividades destinadas a atraer inversiones internacionales a un país que acumula décadas de inestabilidad económica.
La presencia de Angeletti en el vuelo no fue informada por el gobierno. Trascendió cuando circularon imágenes de la visita del presidente Javier Milei a la tumba del rabino Menachem Mendel Schneerson en el barrio de Queens. En las fotografías, la esposa del jefe de Gabinete aparecía junto a la comitiva oficial. No había razón funcional ni protocolaria que justificara su inclusión.
Consultado por el canal A24, Adorni confirmó que su esposa viajó desde Buenos Aires en el vuelo oficial y explicó que ella “ya tenía pasaje comprado” para viajar a Nueva York el 26 de febrero por un valor de 5.348 dólares. Según su relato, el itinerario cambió —la comitiva incluyó una escala en Miami— y la Presidencia la invitó porque “no había otra forma” de que lo acompañara. Aseguró que los gastos de alojamiento, comida y movilidad de Angeletti corrieron por cuenta de ella, y que los suyos propios también.
La explicación no disipó las críticas. Para sus detractores, el argumento de que “no había otro vuelo” no elimina el hecho de que una persona sin cargo público utilizó una aeronave del Estado. La lógica de la “invitación” institucional a un familiar para resolver una agenda personal de un funcionario es exactamente el tipo de práctica que el gobierno de Milei describió, durante años de campaña y en los primeros meses de gestión, como el núcleo de la cultura del privilegio estatal.
En agosto de 2024, el Poder Ejecutivo publicó en el Boletín Oficial el decreto 712/2024. Su primer artículo establece con claridad que las aeronaves públicas “no podrán ser utilizadas para realizar ninguna actividad aérea distinta de aquella que hace a su condición jurídica esencial al servicio del poder público”, y prohíbe expresamente “su utilización en cualquier actividad aérea que, por su condición, pueda ser considerada propia de una aeronave privada”.
La norma fue presentada en su momento como una medida de transparencia y racionalización del uso de los recursos del Estado. El traslado de una familiar de un funcionario en un vuelo oficial, sin función pública alguna, difícilmente encaje en la definición de actividad “esencial al servicio del poder público”. Ningún vocero del gobierno respondió a esa tensión de manera directa.
En septiembre de 2022, cuando Adorni era comentarista político sin cargo en el Estado, publicó en su cuenta de Twitter: “Mientras la mitad del país es pobre, la inflación está descontrolada y hay 4 millones de indigentes, el Presidente viajó a los EEUU con una comitiva de 48 personas que incluye hasta un asesor para Fabiola Yáñez. Se alojarán en el Park Hyatt NY (900 USD x noche). Todo tercermundista”. El blanco de esa crítica era Alberto Fernández.
El viaje de esta semana reunió a más de 20 funcionarios y 11 gobernadores. El alojamiento fue en The Langham, sobre la Quinta Avenida de Manhattan, con vistas al Empire State y habitaciones que parten de los 3.500 dólares la noche en tarifa pública. Adorni confirmó que su esposa compartió el hospedaje con él. La diferencia con 2022 no es de categoría ni de escala. Es que esta vez el que viaja es él.
Angeletti no fue la única civil en la comitiva. También viajó Josefina, la esposa del canciller Pablo Quirno, quien ya había participado de misiones diplomáticas anteriores junto a su marido. El gobierno no aclaró si su presencia también fue una “invitación” institucional motivada por un cambio de itinerario.
El diputado socialista Esteban Paulón presentó un pedido de informes ante el Congreso para determinar si Angeletti viajó en el avión oficial, quién asumió los costos reales del vuelo, qué función cumplió durante la estadía y si se evaluaron posibles incompatibilidades o conflictos de intereses. Paulón solicitó además una copia del manifiesto de pasajeros del vuelo.
El periodista Eduardo Feinmann, figura del mismo espacio mediático que apoyó la llegada de Milei al poder, le preguntó a Adorni sin rodeos: “El avión presidencial no es un taxi, no es un Uber. No es para que un familiar de un funcionario se suba. Porque si no, vamos a caer en lo mismo que usted criticaba”. Adorni respondió que los cuestionamientos de la oposición le resultaban irrelevantes: “Que hagan lo que quieran”.