Adriana Peña, su burka y su error: la prenda religiosa no es obligatoria en Irán

La diputada Adriana Peña, del Partido Nacional, se colocó una burka negra durante una sesión en la Cámara de Diputados de Uruguay para abordar la situación de las mujeres en Irán. La escena fue registrada en video y circuló en redes sociales, donde generó reacciones de estupor entre la ciudadanía.

Durante su intervención ante la presidencia de la Cámara, Peña describió las consecuencias que, según afirmó, enfrentan las mujeres iraníes que no usan esa prenda: «El día que no usan esto y la verdad que es bastante incómodo, las matan, les tiran ácido en la cara, les pegan o, si llegan a mirar a un hombre, las van a parar y las van a lapidar, o sea, les van a tirar piedras que no pueden ser muy grandes ni muy chicas, porque tienen que doler hasta que la matan».

La legisladora también señaló que estas prácticas se aproximan culturalmente al entorno occidental. «Cada vez que protegemos a un terrorismo como el del gobierno de Irán, se van acercando«, sostuvo. Mencionó además a la «presidenta» italiana como referencia, en alusión a Giorgia Meloni, quien en realidad es primera ministra de Italia, cargo distinto al de presidente de la República, que ejerce Sergio Mattarella.

Peña extendió su argumento al plano local —»Cada vez que matan a un sanducero por sus formas de pensar, lo tenemos más cerca»— y cerró con un llamado a apoyar a las mujeres iraníes. Su intervención no incluyó cifras oficiales ni fuentes documentadas.

La diputada Adriana Peña se colocó una burka en el Parlamento para hablar sobre las mujeres…

El gesto de Peña contiene un error factual de base: la burka no es la prenda obligatoria en Irán. Lo que la legislación iraní exige desde la revolución de 1979 es el hijab, término que en ese contexto refiere al velo que cubre el cabello pero deja el rostro al descubierto, combinado con ropa holgada que cubra el cuerpo.

La prenda más extendida en el país es el chador, una tela suelta asociada a la tradición chiíta que envuelve la cabeza y el cuerpo sin tapar la cara. La burka, en cambio, es una prenda de origen afgano que cubre la figura de forma integral, incluyendo el rostro, con una rejilla a la altura de los ojos. Son prendas distintas, de culturas distintas, asociadas a regímenes distintos.

El uso del hijab se volvió obligatorio para todas las mujeres en Irán a partir de 1983, incluidas no musulmanas y visitantes extranjeras. Las sanciones por incumplimiento se han endurecido en los últimos años: van desde multas y restricciones laborales hasta penas de prisión.

Organismos de Naciones Unidas han advertido que la legislación más reciente contempla condenas de hasta 15 años de cárcel para quienes desafíen la norma. La represión es real y ha sido ampliamente documentada por organizaciones de derechos humanos, pero la prenda que simboliza esa represión no es la burka.

El único país donde el uso de la burka es actualmente obligatorio por decreto gubernamental es Afganistán bajo el régimen talibán. En mayo de 2022, las autoridades talibanas ordenaron que todas las mujeres y niñas la vistieran en espacios públicos, y establecieron sanciones para los tutores masculinos que no garantizaran el cumplimiento de la norma. Ya había sido obligatoria durante el primer gobierno talibán, entre 1996 y 2001, y fue reinstaurada tras el regreso al poder en 2021.

Arabia Saudita impone el uso de abaya en público, una vestimenta holgada que puede combinarse con distintos tipos de velo pero sin exigir cubrir el rostro. En Pakistán, Turquía o Egipto el velo puede ser obligatorio en determinados contextos, pero sin alcanzar el nivel de ocultamiento total que representa la burka. En el extremo opuesto, varios países europeos como Francia, Bélgica, Austria, Dinamarca y Suiza prohíben el uso de burka y niqab en espacios públicos.

La confusión entre hijab, chador, niqab y burka es frecuente en el debate público occidental. Sin embargo, las diferencias no son cosméticas: cada prenda remite a una tradición cultural específica, a un marco jurídico distinto y a un contexto geopolítico diferente. Emplear una burka para ilustrar la situación de las mujeres iraníes es, en ese sentido, un error que distorsiona la realidad que se pretende denunciar.

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