La Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) ha confirmado la grilla curricular que regirá en liceos y UTU a partir del año lectivo 2026. Esta decisión constituye un ajuste a la última transformación curricular, enfocándose en una redistribución de la carga horaria de diversas disciplinas. La medida más inmediata es que los docentes utilizarán esta grilla como base para la elección de sus horas a partir de noviembre del presente año. Los cambios más profundos, como la transición de programas basados en competencias a programas centrados en contenidos, permanecen en fase de discusión.
El cambio más significativo en la estructura general es el incremento de las disciplinas obligatorias consideradas básicas. Paralelamente, se registra una reducción de la oferta de materias optativas en los tres primeros grados de educación media. Este movimiento busca consolidar un tronco común de conocimientos antes de que los estudiantes accedan a una mayor especialización en los bachilleratos. La modificación afecta de manera diferenciada a Secundaria y UTU, con el objetivo declarado de alcanzar una «mayor coherencia entre ambos subsistemas».
En el nivel de Primaria, las modificaciones son catalogadas como casi imperceptibles para padres y alumnos. La lógica de funcionamiento, con un docente a cargo del grupo, no segmenta las disciplinas de la misma manera que en la educación media. Los ajustes se orientan principalmente a una mejor organización de la gradualidad de los contenidos para los maestros, con algunas unidades que pasan a organizarse por tramos en lugar de por grados específicos. No obstante, se confirma un mayor énfasis en educación sexual, salud mental y la problemática del consumo de drogas.
En el primer ciclo de Educación Media (séptimo, octavo y noveno grado), la supresión de espacios optativos y rotativos es una constante. En séptimo grado de liceo, se incorporan como unidades obligatorias y anuales Ciencias Físico-Químicas (3 horas) y Educación Musical (2 horas). Como contrapartida, se reduce una hora de Geografía. El resultado neto es que los estudiantes sumarán dos horas semanales de carga áulica.
Para octavo grado, la materia que era denominada «Ciencias del Ambiente» retoma su nombre tradicional de Geografía. Se incrementa en una hora la carga de Ciencias Físico-Química, que pasa a 3 horas semanales. Comunicación Visual (anteriormente Dibujo) se integra como obligatoria. Se añade una hora de Idioma Español para fortalecer la lengua, mientras se reduce una hora de Computación. La incorporación de Educación Ciudadana con dos horas completa un esquema que, nuevamente, añade dos horas semanales al alumnado.
En noveno grado, la eliminación de las dos horas de optatividad se traduce en la distribución de seis horas entre Geografía, Comunicación Visual y Educación Musical. Simultáneamente, se reduce una hora de Idioma Español –que había sido ampliada en el grado anterior– y otra hora de Computación. El saldo final para los estudiantes de este nivel es, una vez más, la adición de dos horas de clase a su semana. En UTU, se replica la lógica con la introducción de Ciencias Físico-Química y la homogenización de las denominaciones con Secundaria.
El último ciclo de la enseñanza obligatoria es donde se concentran las modificaciones más sustanciales y que aún generan debate interno. UTU ha señalado que continuará analizando aspectos de su implementación el próximo año, aunque ha referido a cursos profesionalizantes y a un título general de egreso. En Secundaria, el cambio más destacado es la reaparición de Astronomía como materia obligatoria en el primer año de bachillerato (cuarto liceal).
Contrariamente a la tendencia en el primer ciclo, la optatividad en bachillerato se amplía. El menú de opciones incluirá Educación Musical, Danza, Lenguaje audiovisual, Ciencias de la Computación, Participación juvenil, Cooperativismo y Educación Sexual Integral. Otras materias existentes sufrirán cambios de denominación; por ejemplo, «Emprendedurismo» pasará a llamarse «Economía para jóvenes». Los estudiantes de este grado tendrán dos horas más de clase semanal.
En el segundo año de bachillerato, Biología reaparece con mayor fuerza en distintos desgloses. El tronco común de asignaturas se reduce a 20 horas, destinándose el resto del tiempo a orientaciones o perfiles que el estudiante selecciona entre cuatro opciones. Para el último año de la enseñanza obligatoria, se planea una diversificación en ocho bachilleratos. La ANEP ha decidido mantener el bachillerato general como una opción dentro de estas ocho.
Un objetivo transversal en este nivel es garantizar flexibilidad. Las autoridades buscan que la elección de una opción en segundo de bachillerato no restrinja las posibilidades de selección en tercero. Tampoco que el cambio de orientación a mitad de ciclo o el traspaso entre subsistemas (Secundaria-UTU) represente un obstáculo. En particular, se pretende que la orientación elegida al egresar no funcione como una penalización para la elección de carreras universitarias específicas.